¿Amor en Estos Días?…¡Averígüelo Vargas!

Gabriel Ríos

Estos días son muy importantes para los creyentes cristianos porque conmemoran el hecho central de su fe: el paradigma del amor al prójimo sin importar entornos, épocas o lugares.

TV UNAM difundió lo dicho alguna vez por Jaqcues Lacan, psicoanalista francés, de que la psicoterapia va más allá de un “artificio” para lograr una transferencia de paciente a terapeuta y que el analista está en terreno verdadero cuando es capaz de poner en juego amor y odio para descubrir el inconsciente del paciente a partir del lenguaje de éste último. Filósofos desde Bertrand Russell hasta Noam Chomsky, anotan que el lenguaje transmite mensajes pero además descubre la estructura funcional del neo córtex. Filósofo significa “amante del saber”.

Un canal de televisión de paga transmitió un documental sobre los mormones, su diario accionar y el grado en que han difundido su forma de fe y de amar al prójimo. También por televisión de paga, el Dr. Bernardo Barranco aporta análisis sobre el poder temporal de la iglesia católica y sus nada agradables métodos y consecuencias a lo largo de los últimos seiscientos o setecientos años. Huelga decir que aparece el tema actual de la pedofilia o amor carnal por los menores de edad.

El diario El Universal reporta sobre una mujer española que lucha porque la iglesia católica permita a las mujeres que ejerzan el sacerdocio (me acordé de la obra de teatro “Debiera haber Obispas”). Menciona que el Papa Francisco dice no poder abrir esa puerta cerrada por siglos, cerrazón, quizá, por miedo al amor femenino y su poder seductor.

También es día de publicar noticias sobre los muchos asesinatos, en los que el lugar, la edad y el género no parecen generar una correlación, excepto que parece tratarse de personas de estrato socioeconómico bajo (“whatever that means” diría Don Daniel Cossío Villegas). Por lo visto el amor  adúltero, o al dinero “tóxico” y su secuela de poder, parecen estar en el medio.

En la plática de café de estos días de asueto, surgen las anécdotas sobre algunos personajes locales, que han amasado fortunas y que crían fama de usureros, miserables y explotadores. El amor a la acumulación de riqueza es más que evidente y más fuerte que la caridad religiosa.

Por otra parte, las calles de El Carmen y de la Calzada se llenan de puestos temporales de fritangas y artesanías. Salta a la vista que un buen número de personas aprovecha estos días “santos” para vacacionar, sin menoscabo de asistir a los templos para las tradicionales visitas. El amor a las costumbres (¿tradiciones?) parece manifestarse así en los corazones como en los estómagos.

Yarrington es noticia, no solamente porque lo pusieron a buen recaudo sino también por la polvareda que puede levantar en la órbita príista que ha demostrado con creces su amor al poder, al dinero y a todos los excesos que ambos pueden comprar “sin razón ni medida” (cantaría José José).

No se si los economistas implican amores encontrados en el juego de la oferta y la demanda, pero da la impresión de que el Homo Sapiens lleva algunas centenas de miles de años en esa confrontación de quereres. Amor por todos lados. Y entonces, ¿Por qué el mundo está tan acorralado en lo emocional? Diríase en tiempos de los abuelos: “¡Averígüelo Vargas!

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