Deportados, México, EEUU

«México no tiene por qué recibirlos»

El gobierno de Peña Nieto responde a la decisión de Donald Trump de enviar a su país a todos los deportados

Agencias, Madrid

Las deportaciones a México han provocado un nuevo desencuentro diplomático con Estados Unidos, informa la BBC.

México respondió al presidente Donald Trump que de ninguna manera aceptará migrantes deportados de otros países, como pretende el Gobierno de Estados Unidos.

El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, dijo “de la manera más enfática”, que en el país no tienen por qué “aceptar disposiciones que, de manera unilateral, el Gobierno le quiera imponer a otro”.

“Eso no lo vamos a aceptar y no tenemos por qué hacerlo, no es del interés de México”.

El mensaje del canciller es la respuesta mexicana a la orden del secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, John Kelly, para devolver a los indocumentados “al territorio de los países contiguos de donde hayan llegado”.

La de México es la frontera por donde más personas en situación migratoria irregular ingresan a Estados Unidos. Pero desde ese país han venido llegando centroamericanos, sudamericanos y cubanos.

De ejecutarse la indicación de Kelly, la mayoría de los deportados serían enviados a este país.
Según Videgaray: “Nosotros también tenemos control de nuestras fronteras y lo ejerceríamos a plenitud”.

Esta nueva polémica ocurre el mismo día en que John Kelly y el secretario de Estado, Rex Tillerson, llegan a México para reunirse con el presidente, Enrique Peña Nieto, y otros funcionarios.

Es la primera visita al país de colaboradores cercanos a Trump desde que asumió el gobierno, el pasado 20 de enero.

La Casa Blanca considera el viaje como “alentador”, según el vocero presidencial Sean Spicer.
“Es algo simbólico de la relación completa y significativa que los dos países tienen”, afirmó.

Pero muchos en México no comparten esta opinión. La orden de Kelly causó un intenso debate.
Analistas, legisladores y líderes de partidos cuestionan que un día antes del viaje, el presidente estadounidense anunció una severa estrategia contra la migración irregular en su país.

“Es inaceptable que se decida de manera autoritaria y con un altísimo desprecio que todo migrante indocumentado se venga para México, sin importar su nacionalidad”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños.

Y el jefe de gobierno de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, anunció que solicitará a Naciones Unidas un pronunciamiento contra la política migratoria de Trump.

“Que se tomen las medidas necesarias y evitar esa violencia que se está generando en Estados Unidos, no por el pueblo sino por el presidente Trump al separar a mujeres de sus hijos”, dijo.
“Me parece que es una de las violencias más deleznables que puede haber en el mundo”, agregó Mancera.

La ONU es una de las puertas que México puede tocar en el actual conflicto con Estados Unidos para proteger a los mexicanos en ese país, dijo el canciller Videgaray.

“El Gobierno de México no habrá de dudar en acudir a los organismos multilaterales, empezando por Naciones Unidas, para defender los derechos humanos, las libertades y el debido proceso en favor de los mexicanos en el exterior”, aseguró el funcionario.
Por lo pronto, la intención de deportar a México a personas de todas las nacionalidades será el primer tema en la reunión de hoy jueves entre Kelly y Videgaray, aseguró el mexicano.
Incluso el gobierno mexicano analiza una alternativa para responder en el terreno a la orden del secretario de Seguridad estadounidense.
“Si el gobierno de Estados Unidos insiste en deportar a México a personas que no son de nacionalidad mexicana, México no tiene por qué recibirlos”, insistió el canciller.
“En ese momento iniciaríamos un proceso de exigirle a Estados Unidos que en cada caso acredite la nacionalidad de la persona. Sería francamente una acción de carácter unilateral sin precedente, inaceptable”, aseguró Videgaray.

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