Desaparece el derecho al pago de utilidades

Los trabajadores afiliados al IMSS alcanzan casi 19 millones, pero hay que ser claros, no todos son respetados en sus derechos; la cuarta parte, o sea, 5 millones trabajan hoy en la modalidad del outsourcing. Esto quiere decir, que su nómina no está ligada a la actividad de la empresa que genera utilidades, por lo que no van a recibir ese derecho en este mes de mayo de 2017. Para ellos ha desaparecido de facto el pago de este derecho social

De los otros millones de trabajadores falta revisar cuántos trabajan en insourcing, que se forman cuando las empresas crean figuras internas para dividir la nómina, muchas veces en trabajadores y empleados de confianza (secretarias, supervisores, etc), en donde estos últimos ya no forman parte de la empresa que genera utilidad, y por lo tanto tampoco lo reciben.

Por último, hay que considerar que el 97.6% de las empresas son micro empresas, según la estadística del INEGI, por lo tanto difícilmente generan utilidades anuales para el reparto de utilidades, pues estamos hablando de estéticas, peleterías, tienditas de conveniencia, etc. Estas micro empresas ocupan el 75.4% de los empleos en México.

Como puedes ver, en este país ya no existe el derecho al pago de utilidades, se ha convertido en uno de los tantos mitos que se enseñan en las facultades de derecho con mucho orgullo, como parte de un derecho social y progresista.

¿Pero cómo se construyó la historia de esta realidad laboral?

Como una novela en la que el asesino se conoce hasta el final del libro,  así nos damos cuenta de muchas de las cosas que pasan en nuestra realidad. El gobierno anuncia acuerdos comerciales, reformas, pero al pasar 20 años es cuando descubrimos que lo que prometieron fue falso y que había un asesino silencioso del que sólo supimos dar cuenta por sus consecuencias, un asesino de industrias, asesino de derechos, asesino de la economía o del bienestar social.

Esto es lo que pasó con el derecho al pago de las utilidades en México. Un derecho que habíamos establecido en la ley, no sólo como una figura ícono de la lucha obrera (parte de nuestros mitos geniales), sino más bien dentro de una corriente keynesiana en la que se impulsaba el ingreso del trabajador para apuntalar la economía interna, el consumo: si la gente tiene dinero, las mercancías se mueven. De esta forma, hasta la década de los 90´s las familias de los obreros esperaban mayo porque venía un ingreso importante.

Pero de manera silenciosa se fue incorporando la figura de la subcontratación en la industria, primero de manera tímida en las empresas de servicios, las que estaban en edificios, sin sindicatos, ocupando una clase media que no protestaba, justificando su incorporación por tratarse de actividades que no eran propias de una fuente de trabajo, la limpieza, la asesoría externa en sistemas, la cobranza, etc. El siguiente paso fue incorporarlo a la industria, nuevamente de forma incipiente, se comenzó a separar las nóminas de los empleados,  la de obreros y de confianza, a los primeros se les dejaba en la nómina ordinaria y se les pagaban todos sus derechos, los segundos ya no, ellos pasaban a otra nómina con la figura de la subcontratación.

De esta forma fue avanzando el proceso, hasta llegar a la época de Vicente Fox, en donde de manera descarada se propagó el outsourcing, con la anuencia de las autoridades laborales y fiscales, todo el mundo comenzó a cambiar a los empleados a empresas que no tenían bienes, que no estaban ligadas a las utilidades, muchas de ellas de forma interna, lo que les llamaríamos insourcings, otras ocupando el prolífico negocio de las outsourcing, nacionales y extranjeras.

Los beneficios que se buscaban eran: el primero y más importante, no pagar utilidades, además alejar el fantasma de las demandas laborales, de las huelgas, de los embargos, y también, de paso dejar de cumplir a cabalidad con el pago de prestaciones de seguridad social (IMSS e INFONAVIT), disminuir las cargas laborales.

El detrimento a las finanzas públicas por la actividad de outsourcing en México, es mayor que el generado a Pemex por la delincuencia organizada en la ordeña de la gasolina. Pero se habla muy poco de esto, es una realidad que no se ve, pero se siente. Las clínicas del IMSS son cada vez más precarias, no hay medicinas, no hay dinero, no solo se evadió la responsabilidad legal de las utilidades, destruimos la seguridad social

Related posts

Leave a Comment