Juan Hernández octubre 7, 2018

(Y Dos Posdatas)

Ricardo González Melecio


La depredación que hace el ser humano egoísta, es infinitamente peor, que los desastres de la naturaleza. Estos han descubierto en toda su crudeza la pobreza que prevalece en el México de los que poco o nada tienen y que viven en condiciones infrahumanas, sin electricidad, hospitales, escuelas, ni caminos en buen estado.

Estos huracanes, Manuel e Ingrid, descubrieron en toda su dramática dimensión las condiciones paupérrimas en las que vive casi de la mitad de la población que habita en la zona rural de nuestro país. Viviendas en pésimo estado con falta de agua potable, ya no digamos sin drenaje, puentes rotos y carreteras de mala calidad. El sistema que prevalece en México, es desastroso, favorece a unos cuantos y a la mayoría de la población la condena a vivir en pobreza y a una buena parte de este sector en pobreza extrema.

Ya lo dijo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que el fisco “beneficia a trasnacionales”. Expresó que el presupuesto público no puede destinarse a beneficiar a los grandes contribuyentes, particularmente a las empresas trasnacionales. Añadió que mucha de la evasión fiscal que hay en nuestro país es por las facilidades administrativas que se otorgan y que son aprovechadas por los grandes corporativos. Según los expertos en economía, quitar estos privilegios a los grandes consorcios sumará el 1.5% al PIB. Estos cambios al régimen de consolidación fiscal deben tapar huecos de los que se benefician más de 420 corporaciones mexicanas. Por cierto, ahora que está este desastre de inundaciones, grandes corporativos como WalMart, Elektra, Comercial Mexicana y bancos como Banamex, “presumen” su ayuda a través de los medios de comunicación y ofrecen migajas y dan la impresión de solidarizarse con los damnificados, pero lo que deben hacer es pagar sus impuestos, no evadirlos y con esos recursos ayudarían más. Estas compañías deben miles de millones de pesos al fisco por ese régimen de consolidación fiscal, pero aparecen como falsos redentores ofreciendo dar “ayuda”, cuando la realidad es que se aprovechan de este desastre para beneficiarse ellos, porque mucho del acopio o de lo que dicen que dan, realmente no lo dan y en algunos casos, se quedan con buena parte de la ayuda.
Este es otro tema aparte. Muchas de las donaciones no llegan a su destino, sino que se quedan en las manos de vivales sin escrúpulos. Muchos centros de acopio, lucran con esos víveres o productos donados. ¿Quién investiga si lo que regalan los ciudadanos realmente llega a los afectados por estos fenómenos atmosféricos? En relación a los recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) de ellos, la realidad es que menos de la mitad llegan a su destino. La mayoría se queda en las manos de autoridades corruptas y aunque dijo el presidente Peña Nieto que no se iba a permitir esto y que los recursos se iban a entregar puerta por puerta ¿Quién va a vigilar a los que manejan estos recursos? ¿Y quién va a vigilar a los que vigilan y que también pueden ser corruptos? Por eso los desastres se hacen mayores, porque no llega la ayuda a los afectados y estos males sirven para enriquecer a vivales que se aprovechan, indebidamente, de estos desastres. Lo dicho: la depredación humana es peor que la de la naturaleza.

En relación a las obras mal construidas, debemos empezar la relación por los puentes mal construidos e igualmente las carreteras mal trazadas y de mala calidad. El sistema de siempre es que las autoridades dicen que las obras cuestan un precio, pero realmente cuestan la mitad o menos y se quedan con el resto y por eso se derrumban los puentes tan fácilmente o a las carreteras se les bachea constantemente, por la mala calidad con la que se construyeron para ahorrarse costos y que los funcionarios corruptos se queden con ese dinero en contubernio con los dueños de las constructoras. Así es este pérfido sistema y esto se ve como “normal”, en esta sociedad que acepta y permite la corrupción como normal. Los costos de reponer una y otra vez los puentes, las carreteras, casas construidas en lugares inapropiados, por permisos de uso de suelo que las autoridades expiden en lugares inapropiados porque les llegan al precio. Toda esta corrupción es más fatal que la que hace la naturaleza. Hay que reconocer que por fin hay en México una Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y un código penal que contempla delitos ambientales, el problema es el de siempre, que a los que se encargan de aplicar las leyes les dan una “mochada” y se acabó el asunto…y sigue el problema, hasta el próximo desastre natural.

Estos desastres también son mayores por la deforestación. Los derrumbes de los cerros son ocasionados por la erosión de la tierra, ocasionada por la tala irracional y criminal de árboles. Esta desastrosa deforestación también es derivada de la corrupción de las autoridades e individuos desalmados que hacen ecocidios en contubernio con las autoridades. Esos cerros “pelones” dan lástima y coraje. ¿Qué debemos hacer? Los ciudadanos nos debemos poner las pilas y empezar a hacer lo que las autoridades no hacen: proteger nuestra ecología.

Por esto y más sostengo, afirmo y sustento, que el ser humano es peor depredador que la naturaleza. El calentamiento y efecto invernadero también es producido por el consumo devastador del petróleo. Este calentamiento provoca mayor evaporación en los mares y produce estas terribles tormentas o huracanes devastadores. La naturaleza nos regresa lo que le damos. Se limpia así misma. Se “resetea” se cura y elimina de algún modo los males que se le hacen.
Por eso y más, reitero, el perverso sistema neoliberal corrupto en todas sus terribles ramificaciones, ocasionan mucho más daño que los fenómenos naturales e incrementan el efecto nocivo de estos.

POSDATA UNO.-Por cierto ¿Cómo está la presa Allende? Según informes extraoficiales está a un 80% de su capacidad o incluso lo rebasa. Si esto es así, entonces ya es hora de preocuparnos, recordemos que la inundación de Celaya en el año ’75 fue propiciada por fuertes lluvias y que al llenarse esta presa se tuvo que desfogar y al rebasar los límites del rio laja se inundó buena parte de la ciudad. Debemos estar pendientes de esto, no vaya a pasar lo mismo. Si esto es así ya se debe empezar a desfogar y no esperar a que se llene más. 

POSDATA DOS.- La verdad, la gente se expresa muy mal del alcalde Ismael Pérez Ordaz. Dicen que no tiene carácter, que no actúa, que hay un vacío de poder que otros llenan. Que es apático, pero eso sí, que es “dinerero” que es muy bueno para el “diezmo”, que le dan las constructoras abajo del agua ¿Será?
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