Fondo Y Forma

Avión Presidencial de EPN

Carlos Aranda Portal

Mientras la mayoría de los Mexicanos, luchan contra la pobreza o están inmersos en ella, el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, nada en la abundancia, al igual que los diputados, senadores, ministros de la corte y en general todos los funcionarios del alto gobierno. Para muestra, basta con un botón, dice el dicho popular.

En esta ocasión voy a referirme al avión presidencial, que lleva el nombre de José María Morelos y Pavón, prócer de la independencia, a quien todos recordamos por las hazañas llevadas a cabo por este personaje, a las que no haré referencia. El avión mencionado es el segundo más caro del planeta, sólo superado en su costo,  por el avión presidencial de Arabia Saudita, que es un avión Boening 747, que tiene un costo de 520 millones de dólares.

Pues bien, el avión de Peña Nieto, en el que hace todo tipo de vuelos, entre ellos los trasatlánticos,  tiene un costo total de 461 millones de dólares, que supera al avión presidencial de los estados unidos, que tiene un costo de 325 millones de dólares y que ocupa el cuarto lugar mundial, en cuanto a aviones se refiere. El avión es un Boening 787-8 de acuerdo al contrato relativo de compra venta, firmado por Banobras, Sedena y Boening Co.

El mismo se encareció mucho, debido al financiamiento de dicho avión entre las varias cosas que enseguida voy a citar. Hizo disparar su costo, la compra de refacciones del novedoso sistema de defensa, para evitar que sea derribado, un nuevo equipo de cabina de pilotos, equipos especiales para cuando llegue al aeropuerto de la ciudad de México y se quede en el hangar presidencial,  un seguro para protegerse de las variaciones del tipo de cambio, del dólar, que es como comprar coberturas para el petróleo y el pago por la renta del mismo, a cargo de la Sedena, quien finalmente es el responsable del avión y de los viajes del presidente, según refiere “ultimas noticias” al respecto.

Durante 15 años, la Sedena está obligada a pagar a Banobras, quien fue el que compró el avión y puso el dinero respectivo, una renta anual a dicho banco, equivalente cuando menos al valor del bien adquirido,  los costos financieros, los impuestos causados y los accesorios financiados. La Sedena asume la responsabilidad total del aparato, como es el aseguramiento del mismo, su mantenimiento y las fallas o vicios ocultos que pudieran manifestarse.

O sea que la mayoría del costo, no va a ir a parar al avión en sí, sino que va a parar a los accesorios del mismo, sobre todo al financiamiento de dicho aparato, ya que la Sedena lo pagará a largo plazo, mucho más allá del plazo del actual presidente de la república.

La empresa estadounidense que fabricó el aparato, se comprometió a dar capacitación de mantenimiento, capacitación al operador de cabina, capacitación de vuelo del aparato.

En total son 199 puntos de capacitación en un plazo de 24 meses a partir de la entrega del mismo. Por su parte Donald Trump, rechazó una nueva compra de avión presidencial para uso, por considerar excesivo su valor estimado en  dólares, muy superior al que tiene actualmente el presidente Obama, ya que el nuevo avión es “una casa blanca aérea” según sus propias palabras de Trump  y literalmente no habría ningún otro avión en la tierra equiparable al propuesto.

Este nuevo avión estaría listo hasta el año de 2023 y contaría entre muchas cosas, de habitaciones separadas para los invitados, dos cocinas completamente equipadas, para alimentar hasta 100 personas a la vez, y un centro médico con su mesa de operaciones, pero la compra ya ha sido rechazada por el presidente electo de los Estados Unidos de América.

Es significativo, que con el poderío económico del país del norte, haya sido rechazada la compra, por resultar excesivo el precio acordado. Lo que si podemos concluir, es que el presidente de México no necesita este avión para su traslado y el costo resulta excesivo para la precariedad en que se encuentra México actual y anteriormente, sobre todo tomando en cuenta lo que gana un obrero por su trabajo.

Simplemente se hace la comparación de un aguinaldo de diputado, que percibirá la cantidad de 508 mil pesos por ese concepto y el salario mínimo que percibe un trabajador, por su trabajo. Tardaría 19 años guardando todos los sueldos, en alcanzar lo que percibe un diputado, en una sola vez. De ese tamaño, es la riqueza y la pobreza de nuestro país.

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