Frente amplio para cambiar el régimen presidencialista

Miguel Alonso Raya

Ante los graves problemas que padece la nación, la incapacidad o falta de disposición del gobierno para resolverlos y la creciente ingobernabilidad; se fortalece la propuesta de construir un Frente Amplio Opositor rumbo a las elecciones de 2018 para cambiar el régimen presidencialista y trasformar al país.

La idea está en ciernes, pero es una alternativa posible. Ya hay antecedentes que lo demuestran. El más reciente son los triunfos de las alianzas partidistas, con el firme respaldo ciudadano, que en 2016 ganaron en Quintana Roo, Veracruz y Durango, permitieron la alternancia y sacaron del poder a gobernantes priistas corruptos e incompetentes.

El referente histórico es el Frente Democrático Nacional, la coalición de fuerzas políticas y sociales que postuló al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la presidencia en 1988 y que fue el principio del fin de 70 años de hegemonía priista.

Con esta iniciativa se busca no solamente ganar elecciones sino diseñar conjuntamente un programa para la transformación a fondo de nuestro país,  cambiar el régimen presidencialista, caduco y agotado, dando pasos hacia el parlamentarismo o cuando menos al semipresidencialismo.

Mientras que no se impulsen acuerdos para cambiar al poder, modificar las instituciones e incluso el sistema electoral vigente, no habrá condiciones para dar viabilidad a los   gobiernos de coalición, fortalecer la participación ciudadana y establecer contrapesos reales y efectivos.

El régimen presidencialista, establecido en el artículo 80 de la Constitución, tiene muchos recursos y facultades, es el poder real. En parte, a ello obedecen los problemas que enfrentamos porque mientras el país se diversifica, crece la pluralidad, la participación social y el hartazgo ciudadano; el Ejecutivo Federal se empeña en gobernar a la vieja usanza.

Es un poder omnímodo que carece de la anuencia de la mayoría de los electores y toma decisiones sin consultar a la sociedad. Escenario semejante se vive con los ejecutivos estatales. Hoy, tanto a nivel federal, como en la mayor parte de los estados, se gobierna sólo con la participación de cerca de un tercio de las personas registradas en los padrones electorales que una vez que eligen a sus representantes carecen de mecanismos para obligarlos a que cumplan sus compromisos.

El anuncio hecho por la presidenta del PRD, Alejandra Barrales, y el dirigente del PAN, Ricardo Anaya, hay que colocarlo en su justa dimensión. Es apenas la convocatoria para iniciar la discusión del Frente, pero es un planteamiento que tiene que pasar por la deliberación y decisión de los órganos responsables de ambos partidos y que se tiene que abrir a la sociedad civil.

Sin embargo, es un paso a destacar que los dirigentes de los dos partidos de oposición más importantes, en principio, manifiesten esta disposición.

En la Agrupación Política Nacional, Iniciativa Galileos, hemos pugnado por sumar esfuerzos para fortalecer este gran pacto que incluya a los partidos de oposición, y fundamentalmente, a las organizaciones de la sociedad.

Se debe tener como eje no sólo los tópicos de interés partidario sino particularmente la agenda ciudadana que incluye temas como derechos humanos, educación, trabajo, seguridad social,  reforma del poder, transparencia, lucha anticorrupción e impartición de justicia.

Así como equidad de género, seguridad, política de drogas, desarrollo sustentable, protección al medio ambiente, defensa de las comunidades indígenas, derechos digitales, derecho a la información, entre muchos otros.

En nuestra opinión el Frente debe proponer un método para seleccionar a los aspirantes a presidente de la República, diputados, senadores, gobernadores y alcaldes. Las o los candidatos elegidos deben ser quienes  representen mejor el programa convenido y generen el mayor consenso.

Hace falta abrir el debate y colocar las cosas en sus términos. Para el caso de la presidencia de la República, personalmente no veo ni a los del PAN apoyando a un miembro del PRD ni a los del PRD apoyando uno del PAN como candidata o candidato del Frente.

Todos debemos flexibilizar posturas y abonar tanto para la construcción del programa como también del método y los procedimientos para la selección de candidatos.

Si quienes lo promovemos deseamos que funcione, es necesario valorar que este proyecto tendrá que ser encabezado por un personaje capaz de enarbolar un programa para la transición democrática. Tiene que ser ajeno a los partidos y contar con su confianza. Para tal efecto debe concitar el consenso y apoyo de todos los participantes, quienes se deben comprometer a no tratar de imponer vetos de ninguna índole.

El diálogo, la discusión, apertura, humildad y el consenso deberán ser los principales instrumentos para poder aterrizar esta propuesta. Si no se coloca el interés nacional por encima de los intereses individuales o de partido, no será posible concretar nada.

Lo cierto es que esta es una alternativa que se requiere construir con toda responsabilidad para que sea viable. El otro escenario es mantener más de lo mismo: corrupción, impunidad, violencia, crimen organizado, narcotráfico, desaparecidos, autoritarismo, pobreza, desigualdad, subdesarrollo, abusos, injusticia. Todo eso que mantiene en la desolación y estancamiento a México.

Por supuesto que una decisión de esta envergadura tiene dificultades, pero vale la pena hacer el esfuerzo. Hay que seguir analizándola y buscar la manera de hacerla realidad y que funcione. Lo peor es no hacer nada y ver como el grupo en el poder y sus cómplices   siguen saqueando al país y sacrificando a la mayoría de los mexicanos.

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