El frente tiene que privilegiar la inclusión

Miguel Alonso Raya

En el marco del proceso de selección de candidatas y candidatos a los distintos cargos que se elegirán el 1° de julio, los partidos que integran  “Por México al Frente”, deben asumir una posición incluyente y tomar en cuenta no sólo a quienes aporten votos en el territorio sino también a los que por su perfil, experiencia y formación enriquecerán y defenderán las propuestas que esta coalición electoral se ha comprometido a poner en marcha en caso de ganar la presidencia de la República.

Hasta el momento, no se ha desplegado una estrategia para sanar las heridas que dejó el proceso de selección del precandidato a la presidencia con el fin de cuidar a quienes se quedaron en el camino, ofrecerles alternativas y aprovechar su liderazgo, experiencia y capacidad de movilización regional y nacional.

La presumible inclusión de Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Mancera en la lista de candidatos plurinominales al Senado de la República –o la invitación a éste último para que se incorpore a la campaña de Ricardo Anaya- son decisiones acertadas; pero no se les ha otorgado el mismo trato a Ernesto Ruffo, Juan Carlos Romero Hicks, Ernesto Derbez, Silvano Aureoles u otros liderazgos del PAN, PRD, MC o de organizaciones civiles que quieren participar.

El Frente requiere hacer un esfuerzo por  cerrar filas, cohesionarse en torno a su plataforma, el programa de gobierno y a una estrategia de campaña. Y eso pasa por el cuidado de las formas  con quienes han declinado para fortalecer la unidad durante el proceso de selección interna para elegir  al abanderado de la coalición a la presidencia de la República o a otros cargos que hasta el momento se han definido.

En el caso particular del PRD se tiene que elevar la mira, valorar la expectativa que el Frente genera y actuar con mucha sensibilidad para que todos estén representados partiendo de un hecho: que el partido tiene reglas internas muy claras que establecen que en este tipo de procesos se debe respetar la proporcionalidad e inclusión. No se plantea darle a alguien lo que no tiene sino simplemente tomar en cuenta lo que a cada quien le corresponde.

Se deben tomar determinaciones no a partir de la incondicionalidad sino de una valoración correcta de todos los aspirantes, incluyendo a quienes tienen posiciones o puntos de vista diferentes respecto de las resoluciones que se están tomando en el partido. El hecho de que alguien asuma una postura crítica no puede ser la base para descalificarlo e incluso marginarlo.

Nombrar candidatas o candidatos sin tomar en cuenta estos elementos impactará de manera negativa al PRD y al Frente, porque todos los errores y descuidos que se cometan a la hora de hacer la selección repercutirán  en la contienda y servirán para golpearlo, debilitarlo y evitar que se consolide.

En función de eso, a la hora de elegir debe haber un equilibrio entre los liderazgos regionales y los perfiles. Esto es muy importante en el escenario de un eventual triunfo del Frente para poder aprobar, impulsar, implementar y defender, tanto en los congresos como en las administraciones estatales y alcaldías, las propuestas del gobierno que surja de la coalición electoral del PRD, PAN y MC.

La decisión de a quiénes se mandarán como candidatas o candidatos es clave por varias razones. Si realmente se quiere marcar diferencia hay que evitar a toda costa propuestas como la de Juan Melquiades Vergara Fernández, exsecretario de Finanzas y Planeación de Quintana Roo, aspirante a diputado federal por la coalición “Por México al Frente” en la entidad; quien fuera detenido por la Procuraduría General de la República acusado de un presunto lavado de más de 50 millones de pesos.

La honestidad y la lucha contra la corrupción son banderas del Frente y defraudar esta expectativa que se ha creado entre la población, sin duda resultará contraproducente.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que, si como se prevé, la contienda se cerrará entre el primero y segundo lugar, que hasta el momento ocupan Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, respectivamente; un sufragio hará la diferencia y en este momento nadie debería darse el lujo de marginar o excluir porque ello podría tener un costo  en el conteo final de la votación. Los resultados de los comicios de 2006 deberían servir como un claro ejemplo.

De ahí la importancia de actuar con mucha responsabilidad y madurez y colocarse al margen de filias y fobias para hacer un esfuerzo de inclusión,  que contribuya a hacer realidad esta gran coalición electoral  y estar  dispuestos a seguir trabajando con mucha firmeza y decisión para que  triunfe y se convierta en gobierno.

Hay que cerrar filas en torno a esta alternativa política y de gobierno. Pero para darle viabilidad es indispensable tomar decisiones acertadas. De lo contrario, se pondría en riesgo el triunfo de “Por México al Frente” y consecuentemente el proyecto de cambio que enarbola.

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