Juan Hernández octubre 7, 2018

Miguel Alonso Raya  

La nueva administración estatal que encabezará Diego Sinhue Rodríguez Vallejo tiene varios problemas estructurales que atender, pero en la agenda hay tres que deberían convertirse en la prioridad para este gobierno puesto que se generaron expectativas y compromisos en el marco de la campaña, a saber: la inseguridad, corrupción y desigualdad.

Tan sólo en los primeros cinco días de haber asumido el cargo Rodríguez Vallejo se registraron 54 homicidios en el estado. Según la Secretaría de Gobernación esto obedece a la disputa por el huachicol entre bandas del crimen organizado;  le faltó decir que también a la corrupción en Pemex. Lo cierto es que Guanajuato es nota roja a nivel nacional e internacional.

Los enfrentamientos se explican en parte, y a  consecuencia, del fracaso de la política pública en materia de seguridad  que se implementó en el sexenio de Miguel Márquez -que se pretende seguir instrumentando- y por la operación ineficaz, ineficiente y muy poco transparente de los responsables de las instituciones estatales de procuración e impartición de justicia; que el nuevo gobernador ratificó en sus cargos.

Respecto a la igualdad, a pesar del crecimiento económico que observa, Guanajuato es la segunda entidad a nivel nacional con el mayor nivel de desigualdad de ingresos entre sus habitantes.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la brecha entre los más ricos y los más pobres en el estado es de 29.6 veces.

Si bien ha crecido el empleo, podría no ser tan precario si el gobierno mediara y se preocupara por proteger a los trabajadores, construyendo acuerdos para lograr mejores condiciones de trabajo: salarios, seguridad e higiene, seguridad social y prestaciones de ley.

Por otra parte, los índices de corrupción están en ascenso, al grado de que se ha convertido en un lastre tanto para la economía local como para los habitantes.

A decir de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2017, el 50.4 por ciento de la población de 18 años o más refirió que la corrupción es el problema más importante en Guanajuato, después de la inseguridad y la delincuencia.

No será fácil para el nuevo gobierno atender estos problemas que se han venido agudizando en los últimos años. Ayudaría que el Ejecutivo Estatal, e integrantes de su gabinete, entendieran que éstos son en parte producto del fracaso de las políticas públicas que se han  implementado y que se requiere, por lo tanto, probar nuevas estrategias.

Y por supuesto, abrirse  a la sociedad, sumar nuevos actores  a través de un acuerdo político y social  que integre personalidades, organizaciones sociales y fuerzas políticas de  la entidad. Así como fortalecer al Poder Legislativo,  en lugar de pretender convertirlo en su tapadera.

La solución pasa por tener voluntad política y decisión de agarrar al toro por los cuernos en la entidad;  por invertir más y mejor en educación,  seguridad social y salud, mejores salarios para los trabajadores en general; fortalecer al campo, la industria automotriz, textil, cuero y calzado, que son las principales actividades económicas.

Así como por las medidas que se deben tomar para proteger a los migrantes que atraviesan la región, apoyar y defender a nuestros connacionales en Estados Unidos, atender el problema de los feminicidios, los suicidios y los embarazos de adolescentes, entre otros problemas sociales.

El estado enfrenta una emergencia social que es necesario reconocer y tomar todas las medidas que sean necesarias para iniciar un proceso que encauce la problemática que lo hace manifiesto, antes de que se agudice y tienda a desbordarse.

En ese sentido, este sábado 6 de octubre tuvo lugar  en la ciudad de León el conversatorio “Seguridad en México, el gran reto nacional”, al que acudirán especialistas y personalidades conocedoras del tema con el fin de plantear alternativas al grave problema de inseguridad.

No dejaremos de insistir en tratar de encontrar salidas y hacer propuestas para lograr  la paz en Guanajuato. Pero también en señalar los problemas de estrategia y diseño de las políticas públicas y las dudas de quienes integran el equipo de gobierno, pues hay quienes restan credibilidad y confianza porque han demostrado que pueden representar muy bien sus intereses, pero no  representan ni defiende los  del conjunto de la población.

El reto del nuevo gobierno son las acciones y los hechos para combatir la impunidad, corrupción y recuperar la seguridad y con ello, la esperanza de poder lograr mejores condiciones de vida y trabajo.

Un grave error es andar imitando o tomando  decisiones para subrayar y fortalecer la nota roja, como en Guerrero, nombrando un Vocero y Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública en Guanajuato y pretender que el Congreso en votación económica ratifique al Procurador designado, sin evaluar y revisar en serio y a fondo su actuación. No, así no Gobernador.

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