Juventino Rosas Cadenas. Biografía

Por Víctor Manuel García Flores

XVIII Parte

– La emigración del pueblo de Santa Cruz
– En la ciudad de México, vendiendo dulce con ritmo, primeras orquestas y desintegración familiar
La crisis económica por la que atravesaba el país de México, después de tantas guerras civiles e intervenciones extranjeras; que dejaron, entre otras ramas de la producción, a la agricultura destruida, siendo la principal fuente de ingresos que tenían poblaciones rurales como Santa Cruz.
   Y en vista de que, el conjunto musical familiar de los Rosas Cadenas, no les dejaba más que lo indispensable para subsistir; obligaron a don Jesús a tomar una determinación: irse con su familia a la ciudad de México, esperando que esa gran ciudad, la capital del país, les brindara a él y a su familia, las oportunidades  de  una  vida  mejor como músicos.
 Así, reconfortados con la idea de que otros coterráneos, con anterioridad habían emigrado a la metrópoli y ya se encontraban más o menos establecidos; don Jesús, doña Paula, Manuel, Matilde y Juventino, cuando éste último hijo tenía 7 años de edad, partieron a la ciudad de México en 1875.
 
      Los casi trescientos kilómetros que separaban al pequeño pueblo de Santa Cruz, del estado de Guanajuato, a la ciudad de México, fueron recorridos penosamente por la familia Rosas Cadenas; algunos tramos a pie

, en el lomo de borricos  o bien en los transportes de esa época, que se concretaban a carros jalados por equinos, que transitaban por caminos polvorientos, en mal estado e inseguros; tocando como terceto de cuerdas en las poblaciones y rancherías que pasaban, a efecto de obtener algo de dinero que les ayudara a llegar a su destino.

   Finalmente, como ya se mencionaba, en 1875, los integrantes de la familia Rosas Cadenas llegan a la ciudad de México. Hacía tres años que, don Benito Juárez García había muerto y el presidente de la República actual era don Sebastián Lerdo de Tejada, pero al año siguiente de la llegada de los Rosas Cadenas a la capital, asume el poder don Porfirio Díaz Mori, iniciando así el período histórico conocido como el Porfiriato, que duraría hasta 1911.
   Juventino Rosas Cadenas y su familia vivieron primeramente en una vecindad, en la calle Puente de Tezontlale número 18 (hoy la primera cuadra de Peralvillo), en el barrio de La Lagunilla, arrimados con la familia de Macedonio  o Marcelino Ruíz, paisano de Santa Cruz, quien tenía un puesto de verduras en el mercado de La Merced y su esposa Matilde, quien cuidaba la portería de la vecindad. Posteriormente, se trasladaron a vivir a otra vecindad en los Baños del Padre, en la calle de La Amargura (hoy tercera cuadra de la República de Honduras); y después, a otra vecindad en la calle Puente de Leguízamo; ambas también, en el barrio de La Lagunilla.
   Desde su llegada a la gran ciudad, la familia Rosas Cadenas integró una orquesta callejera que acompañaba por las principales calles, a vendedores ambulantes del postre conocido como dulce de ante, bizcocho virreinal fino, mojado en miel y jerez y cubierto de una crema exótica, adornado con banderitas de papel picado; don Jesús tocaba el arpa, Manuel la guitarra o el bajosexto  y Juventino tocaba aún el  violín blanco de la sierra guanajuatense.
 Además de continuar con sus estudios primarios,  Juventino y su hermano Manuel,   para ayudar aún más al sustento familiar, tocaban el violín y la guitarra y cantaban en el coro del templo de San Sebastián (actualmente en la calle de Bolivia), siendo también campaneros; asimismo, Juventino llegó a ser sacristán del templo de San Francisco, en el popular barrio de Tepito.
   Don Jesús, Manuel y Juventino, aparte de su orquesta callejera, ingresan a la orquesta de baile de los Hermanos Elvira, que hacía escoleta en una casa de la actual calle de Donceles. Poco tiempo después, integran la también orquesta de baile de los Hermanos Aguirre, quienes al igual que los Rosas Cadenas, eran oriundos de Santa Cruz, en Guanajuato, que tocaba en tertulias populares.
   Precisamente por esta época, en los primeros años de la década de los ochentas del siglo XIX, muere Manuel Rosas Cadenas, el hermano de Juventino; algunos biógrafos afirman que, en una tertulia de barriada hubo una riña, en la que resultó muerto Manuel, cuando los Rosas Cadenas formaban parte de la orquesta de los Hermanos Aguirre; por su parte, otros autores señalan que, en dicha riña también murió don Jesús Rosas Rosas; mientras que, hay quienes manifiestan que el padre de Juventino no murió  en ese baile, pero que la pena de haber perdido a su hijo Manuel le afectó en demasía, muriendo al poco tiempo.
   Como haya sido, lo cierto es que, la orquesta familiar callejera se deshizo y Juventino Rosas quedó solo. Recordando que, cinco de sus hermanos, dos niñas y tres niños, fallecieron de pequeños en Santa Cruz; ya fallecidos, su padre don Jesús y su hermano Manuel; de su madre, doña Paula Cadenas Alcocer, y de su hermana, Matilde Rosas Cadenas, poco se sabe; se supone que,  la madre murió al poco tiempo que don Jesús, y la hermana se ha de haber casado e ido a radicar a otro lado, o bien, también murió joven. Hay biógrafos que afirman que, don Jesús Rosas y doña Paula Cadenas, están enterrados en el panteón de Santa María Cuautepec, actualmente parte de la delegación Gustavo A. Madero en el Distrito Federal. Quedó solo, Juventino Rosas Cadenas

 

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