La Escuela de Roque a sus 91 años

Ubaldo Aguilar López

Es conveniente iniciar con una felicitación a la escuela de Roque, hoy denominado Tecnológico Nacional de México, por su aniversario número 91, en este 15 de mayo.  El paso de estos años valorados como un servicio educativo a la nación, se da en un acontecer histórico cargado de significados políticos y sociales que sellaron las vidas de los hombres; de aquellos que acompañaron y acompañan el bregar pedagógico de todos los días, junto al quehacer de la Institución.  Roque ha representado para miles de alumnos, a lo ancho y largo del país, una alternativa de formación profesional.

Podemos decir que esta existencia de la Escuela de escasos nueve años de diferencia a un siglo, ha transcurrido en momentos de sobresaltos y certezas.  Por allí han pasado tres generaciones de hombres, los abuelos, los padres e hijos. Los primeros abrieron brecha a un proyecto educativo de la Revolución Mexicana;  los segundos vivieron el ocaso de una educación selectiva, socialmente hablando, para el desarrollo rural del país;  tercero, los hijos que  hoy allí están en el Tecnológico,  son los estudiantes y trabadores que van todos los días a la Escuela. Estos se encuentran con un contexto pedagógico inspirado por la competencia, pero mediado, afortunadamente, por relaciones solidarias que aún conservan un ambiente acogedor de comunidad. Relaciones educativas que no han sido ajenas a las diferentes administraciones de la Institución. Una muestra de ello es que hasta hoy se respeta el derecho del trabajador cuando se trata de acceder al trabajo en la Escuela, por los familiares más cercanos de los empleados, sobre todo a la hora de las jubilaciones.

Los rumbos que ha marcado la Política Educativa Nacional han puesto en alerta a Roque, ha sabido sobrevivir a la renovación de ocho proyectos educativos, el primero entra con el fervor de la Revolución Mexicana hecha gobierno, en el año de 1926; dando un salto de noventa y un años, en el 2017, nos encontramos con el Tecnológico Nacional de México, nacido en los albores del siglo XXI.

UNA MENCIÓN A LAS ESCUELAS

Algunos de los primeros alumnos que llegaron a la Escuela Central Agrícola de Guanajuato por los años de 1926 a 1933, son admitidos con estudios de laescuela Primaria Rudimentaria (hasta cuarto),  otros,  la mayoría son inscritos con la acreditación de la Primaria Superior (quinto y sexto). Hasta una década después llegan con la formación de la secundaria.  A partir de estos antecedentes educativos se empieza la formación de técnicos y peritos que van de los años 1926 a 1958, la mayoría de ellos se desempeñan en el campo de la docencia. Les corresponden a tres escuelas: Central Agrícola, Regional Campesina y Práctica de Agricultura.  Esta misma línea de formación pedagógica se consolida con las escuelas Normal de Maestros de primaria y Nacional de Maestros para el Trabajo Agropecuario (ENa MaCTA).

Hasta este momento el modelo educativo de Roque se caracteriza por llevar el alfabeto y la tecnología al campo rural; el cual se cierra y concluye con la formación de Licenciados en Pedagogía. Ya estamos en 1980 en el Instituto Superior de Educación Tecnológica Agropecuaria (ISETA), de escasos cuatro años de existencia y antecedente inmediato al Instituto Tecnológico Agropecuario No. 33 (ITA 33), formador de Ingenieros Agrónomos y Licenciados en Administración e Informática.

El carácter público de ser la Escuela preserva la subsistencia de Institución con acceso al pueblo. Sin embargo, hay momentos de crisis y de redefinición.  Por ejemplo, en el segundo sentido, se cuestiona al iniciar el siglo XXI ¿Cómo el ITA 33 responde a las necesidades de un país con economía globalizada?. Ello da pie a una Reforma a de la Educación Superior, en la cual el Tecnológico entra a la esfera de los todos los tecnológicos del país. Buen momento para entrar a la competencia fraterna de esta educación superior tan necesaria para el desarrollo social del país.  Justo cuando estamos en un mundo de contradicciones sociales. Se lapidan miles de toneladas de alimentos y el flagelo del hambre recorre los países pobres.

El desafío del Tecnológico, parecería decir un pleonasmo, es conquistar lo nuestro; lo que proviene de la tierra y se produce con el sol y el agua. Hacer honor al lema de una de las etapas educativas, que dice, En el campo está la supervivencia y en tus manos la solución.

Nos queda decir como empezamos, felicidades. Que Roque se siga fortaleciendo y cumpla muchos años más de Educación al Servicio del Pueblo. Los hombres que han pasado por la escuela la han honrado, para morir satisfechos.

 

ubaldoal@yahoo.com

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