La Política, Tarea de Cínicos…???

Jesús Sosa León.

Quizá esta afirmación no les guste a muchos practicantes de la política; sin embargo, es una aseveración basada simple y contundentemente, en la observación del diario actuar de quienes han hecho de la política el cúmulo de basura que ahora es.

De aquellos y aquellas que hacen de la política un modus operandi y le han quitado la categoría de arte-ciencia para hacerla un vulgar modus vivendi.

Ejemplos de cinismo sobran.

Como el del Paso Exprés en la carretera México-Cuernavaca, donde se abrió un socavón, en el que cayó un vehículo, muriendo dos personas. La obra fue inaugurada, apenas hace 3 meses, por el presidente Peña Nieto tuvo un costo infladísimo de 2 mil 213 millones de pesos.

Otra: por tercer año consecutivo, el Senado mexicano evadió nombrar a quien será el Fiscal Anticorrupción, dejando trunco el proceso para castigar políticos ratas.

Una más: un estudio elaborado por el Consejo de la Judicatura Federal, detecto a hijos, parejas, papás, sobrinos, tíos, cuñados y hasta suegras de al menos 500 jueces y magistrados del Poder Judicial, que ocupan plazas en tribunales y juzgados de su adscripción o de otros.

Lo peor de todo es que los mexicanos hemos tomado las cosas de la política con una actitud igual de cínica.

Unos pensamos: Es que la política es así: sucia y degradante; el que se mete, sabe a que le entra y debe actuar en consecuencia. En la política no cabe la nobleza, porque los tiburones te tragan; otros, asumimos que la política así de contaminada, así de sucia, no es para nosotros, que somos de alma pura y decidimos que otros sean los que se manchen… no nosotros.

Algunos más, sólo contemplan de lejos lo que pasa y comentan, de vez en cuando, que ni locos entrarían a un mundo tan oscuro. Ah, pero cuando algún pariente o amigo se coloca, de inmediato corren a ofrecerle sus servicios: “para lo que sea mi hermano, para lo que sea”

Los más, de plano y olímpicamente, nos hacemos a un lado; apagamos el cerebro y prendemos la tele, para ver interminables telenovelas o moleros partidos de fútbol. Ah, eso sí, sentimos herido nuestro orgullo cuando Trump nos llama “Bad hombres”.

La política es un arte; el arte de gobernar y luchar por mejorar nuestro entorno, movernos para conseguir un país mejor aunque no hacemos nada para lograrlo. Lamentablemente le hemos dejado el ejercicio de la política a los seres menos calificados y más ineficientes; nos hemos hecho a un lado para que los cínicos operen, engañen y roben.

Con honrosas y muy contadas salvedades, el noble trabajo político lo ejerce una casta de segunda y tercera clase; con honorables excepciones -porque también hay políticos de excepción- hemos dejado actuar, a su antojo, a sujetos que manipulan los recursos públicos para beneficio propio, de sus amigos o de sus socios.

Nosotros, lamentablemente, le hemos dejado el ejercicio de la política a los cínicos.

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