“Las golondrinas” qué culpa tienen.

Saúl García Cornejo.

Sabemos bien que ésas aves migratorias que recorren cada ciclo grandes distancias para hacer sus nidos, se establecen temporalmente en lugares de clima benigno, alejándose del invierno, en que es obvio el frío y lo escaso del alimento.

Por ello al observar una golondrina llegar, no quiere decir que arribe el verano, pues por regular alguna se adelanta, así visto se aplica, en paremia al ser humano: “Una golondrina no hace verano”, como dice el adagio popular. No hay pues una regla que se cumpla indefectiblemente.

La analogía referida de las “golondrinas”, ha sido usada en la historia humana desde hace mucho. Por ejemplo Don Miguel de Cervantes Saavedra, hizo referencia en su obra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” en relación a Don Amadís de Gaula: “-nunca tuvo dama señalada a quien pudiese encomendarse: y, con todo eso, no fue tenido menos, y fue un muy valiente y famoso caballero… A lo que don Quijote respondió: -Señor, una golondrina sola no hace verano”. Y antes, Aristóteles, el filósofo griego, en su obra “Ética a Nicómaco” dijo: “Porque una golondrina no hace verano, ni un solo día y así tampoco hace venturoso y feliz un solo día o un poco tiempo”.

En parangón, aunque se antoje burdo, tenemos la “renuncia” de Margarita Zavala a su militancia panista, lo que no quiere decir que por ése sólo hecho “vaya a hacer verano” (Sentarse en la Silla Mayor en el 2018).

La ex primera dama, por el momento virtual candidata “independiente” para contender por la Presidencia de la República, tiene que resolver y sobre todo convencer al universo de sufragistas, precisamente sobre su independencia porque no basta “renunciar” al PAN para creerle. La mala sombra de Calderón le hace gran mella; además, deberá satisfacer los requisitos legales que impone la Ley Electoral, que no son fáciles si es que Zavala va por la “línea recta”.

Otro obstáculo que para los observadores políticos serios, es insalvable: La mano negra de Felipillo que mueve los hilos, tras bambalinas o enarbolando una falsa democracia. Así pues, doña Margarita no la tiene hecha y sobre todo aun cuando logre cumplir con los requisitos legales y registrar su candidatura, la prueba de fuego seremos los sufragistas, quienes somos los decisores o al menos así debería ser en un panorama bizarro que es la política actual.

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