Los partidos deben promover la democracia

Tomás Bustos Muñoz

Los partidos políticos son instituciones producto de la evolución del pensamiento democrático de la humanidad y todo intento para devolver el poder o la expectativa del mismo, a los poderes de hecho, será un retroceso que niegue la posibilidad de lograr la superación constante de la vida de la población en ámbito económico social y cultural.

Toda tentativa de avance social, político o económico, involucra a la sociedad en su conjunto y, ésta no ha encontrado, hasta ahora, caminos más seguros que por la vía de la superación permanente de los partidos políticos.

El país, cuenta con partidos políticos capaces de proponer a la población, cada uno por separado, un proyecto de país, asentado en una ideología, cuyos puntos fundamentales deberán contener la manera en la que las instituciones avanzarán en su proceso hacia la democracia.

Las imperfecciones con respecto al ideal, no deben detener el camino hacia metas superiores en materia de justicia.

Los partidos políticos habrán de preocuparse por su engrandecimiento a causa de haber promovido o realizado, condiciones superiores de justicia entre la población.

El enfrentamiento y la denigración entre partifdos, no ayuda al país, ni a ellos mismos. Apartarse de los valores fundamentales para adoptar el utilitarismo como valor guía de sus acciones o pretensiones, desvirtúa el fin para el que fueron creados.

La función del militante de un partido, debe orientarse a defender su idea de persona humana, su concepto de justicia, su idea sobre los fundamentos del desarrollo económico, en acuerdo con otros partidos.

El proceso electoral y el desarrollo de las actividades dentro de los órganos del gobierno, darán a una población suficientemente informada elementos para emitir el voto consciente, que debe ser un objetivo toral de la democracia.

Ningún ciudadano debe abandonar la lucha por la democracia ni el voto consciente al interior de su propio partido, pues de ahí partirá la conducta de un ciudadano consciente, y  la lealtad a sus deberes, para con el proyecto de país con el que se ha comprometido.

Los ciudadanos que sean padres de familia, allegarán a sus hijos la conciencia del deber que tengan como demócratas, inculcándoles desde siempre el amor a la patria, y la conciencia de que habrán de fortalecer a su partido, en el ejercicio de la democracia, como forma de vida y no como slogan político.

Intentar destruir a cualquier partido político “echándole montón” lesiona a quienes pretendan o realicen una acción tumultuaria en contra de uno de sus pares.

El enemigo común son: la desigualdad, el hambre y la injusticia, contra ellos deben encaminarse las acciones conjuntas de todos los partidos.

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