Peña Nieto en el socavón

Miguel Alonso Raya

Al presumir que el suyo es el “sexenio del empleo”, el presidente Enrique Peña Nieto incurre de nueva cuenta en la simulación y el engaño, pues deliberadamente omite que la gran mayoría de los trabajadores del país recibe salarios precarios, carece de prestaciones básicas y no tiene estabilidad laboral producto del débil crecimiento de la economía nacional y de la reformas a la Ley Federal del Trabajo.

La generación de empleos no está resolviendo el problema de la desigualdad, marginación y pobreza. Se sigue profundizando la brecha entre ricos y pobres, entre la concentración de la riqueza y la pauperización de la mayor parte de la población.

Pero cual “vendedor de humo”, que alude a quien no sostiene con hechos lo que afirma o es incapaz de cumplir con aquello que propone, Peña Nieto insiste en vanagloriarse de logros que no soportan un análisis elemental.

Lamentablemente, esta actitud ha tenido un costo muy alto para los ciudadanos y alimentado la indignación nacional, como el caso del socavón que se abrió en el Libramiento de Cuernavaca Paso Exprés en el que cayeron y perdieron la vida dos personas y que apenas hace tres meses había sido inaugurado con bombo y platillo por el propio Ejecutivo Federal.

Con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, Peña Nieto se ufana de haber superado a otras administraciones en lo que a creación de empleos se refiere, aunque  oculta  que el aumento ha sido poco y malo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), de 52.1 millones de trabajadores registrados en el último trimestre de 2016;  24.5 millones obtuvo ingresos menores a 5 mil pesos mensuales.

Adicionalmente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía advirtió que en el tercer trimestre de 2016, el 57.3% de las personas ocupadas se desempeñó bajo un esquema de informalidad y el 22.46% se autoemplearon. (El Financiero, 15/11/2016)

La ENOE señala que del total de ocupados al término del año pasado, sólo 54.3% tuvo acceso a instituciones de salud como prestación; en tanto que 16 millones no tenía contrato. Además, 7.1% de las personas con trabajo tenía otro empleo o laboraba más horas para poder completar su ingreso.

Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), advierte que los mexicanos trabajan un promedio de 2,250 horas por año, casi 500 horas más que los habitantes de los países que integran este organismo internacional.

En abril de este año, la OCDE también informó que México se ubicó en el último lugar de los 35 países que la conforman donde la mano de obra fue la peor pagada en 2016. Un trabajador mexicano recibe en promedio 14.63 dólares, muy por debajo de la media que es de 50.21 dólares.

Para ilustrar este dato, cabe decir que la industria que más creció y mejores ventas tuvo este año en México, la automotriz, paga hasta 7.6 veces menos la mano de obra mexicana en comparación con otros países, según un análisis del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El mandatario tampoco reconoce la acelerada pérdida de poder adquisitivo de los salarios por la inestabilidad de la paridad peso-dólar, el aumento de los costos del combustible y servicios, con el consecuente impacto en los precios de los productos de la canasta básica.

Pero a los que sí les ha ido bien en este sexenio son a los amigos, cómplices y promotores de las reformas que Peña Nieto impulsó, como el caso de la energética.

El consorcio formado por Sierra Oil and Gas, Talos Energy y Premier Oil dio a conocer el descubrimiento de un yacimiento de hidrocarburos en las costas de Tabasco. Es el mayor hallazgo en el Golfo de México del 2000 a la fecha y el quinto depósito más grande en el mundo los últimos cinco años.

La compañía mexicana Sierra Oil and Gas, que posee el 40% de las acciones del consorcio  ha sido una de las más beneficiadas con las rondas y contratos efectuados en el marco de la reforma energética. Por si esto fuera poco, una parte del capital de esta empresa proviene de las Afores, donde millones de trabajadores mexicanos depositan sus ahorros para el retiro. Negocio redondo para los amigos de Peña Nieto.

Una investigación realizada por SinEmbargo reveló que Sierra Oil and Gas fue  establecida en 2014 con capital de la empresa Infraestructura Institucional, fundada a su vez por Jerónimo Gerard, cuñado de Carlos Salinas de Gortari y del actual director de Petróleos Mexicanos, José Antonio González.

 

A la luz de las evidencias, es posible afirmar que este es un gobierno  marcado por la farsa, la traición y la mentira; dedicado al negocio y a saquear al país sin importarle para nada el bienestar de los mexicanos. Peña Nieto está en el socavón.

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