Perdemos lo más Valioso

Jesús Sosa Lean

Ante los ojos de todos, la juventud a nuestro alrededor se nos esta escapando…

Cada vez más menores de edad elijen el camino más falso y frustrante que puede haber: el de la drogadicción y el alcoholismo.

Mas y mas jóvenes y niños piensan erróneamente que ese es el camino para escapar de la frustración que les significa el mundo que los adultos no hemos sabido preparar para ellos.

Reveladoras estadísticas de, por ejemplo, la Coordinación Estatal de los Programas de Atención  Primaria en Adicciones, señala que estas terribles adicciones han comenzado a atrapar a jóvenes de cada vez menos edad y que el alcohol y el tabaco, comienzan a usados por mujeres y hombres desde los 11 años de edad; las drogas, como la marihuana y solventes,  desde los 13.

Sin querer parecer catastrofistas, ni mucho menos predicadores, es necesario decir que todos, en esta sociedad, precisamos reevaluar  los papeles que estamos desempeñando para propiciar este desinterés que tienen nuestros jóvenes por la vida.

Porque nadie podrá discutir que quienes consumen drogas a tan temprana edad lo hacen por “probar algo nuevo” o “experimentar nuevos estadios mentales”. Lo hacen porque, en su gran mayoría, sienten que su destino está seriamente comprometido por una sociedad consumista que es bastante dura y drástica para juzgar guiada por las apariencias y la política aquella de “cuantos tienes, cuanto vales”-

Los padres de familia contribuimos mucho en este derrumbe de nuestra juventud; ni nos preocupa saber quienes son los amigos de los hijos, ni nos interesa que lugares frecuente cuando sale a la calle porque el ambiente familiar, tenso y explosivo por cuestiones económicas o de actitud, le impele a salir a buscar algo que le ayude a escapar de ello.

Se aúna a todo ese ambiente harto sofocante, que los padres no se interesen en preguntar siquiera acerca de los sueños o aspiraciones de los hijos. ¿Para que averiguar… que tal si el chamaco quiere estudiar y no va a haber como apoyarlo…?

Los maestros, salvo honrosas excepciones, también se han desinteresado por la suerte de los alumnos mientras el cheque quincenal no falte.

Así pues, inmersos en una soledad que ya de si es inherente al espíritu juvenil, los jóvenes se sienten cada vez mas aislados de un mundo que no se interesa por ellos.

De este modo, la edad para iniciarse en el mundo falso del consumo de las drogas, se inicia cada vez más temprano; el Centro de Integración Juvenil de Celaya maneja datos escalofriantes: el 63% de niños  que consume drogas inicia entre los 11 y 14 años;

Así, estamos perdiendo, de modo inexorable, el tesoro más preciado que puede tener un pueblo: su juventud y su niñez. Y hasta pareciera una estrategia planeada desde muy arriba: un pueblo sumergido en la mediocridad y el vicio, difícilmente se interesará y reclamará el porque sus dirigentes políticos están tan metidos en la ineficiencia y la corrupción.

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