Sabia es la naturaleza…

Fotografía: Martín Rodríguez.

Los muros humanos que nos dividen son el racismo, la xenofobia, la misoginia, la soberbia, el orgullo, la pobreza, la violencia de género, la explotación, la discriminación y muchos más, padecemos los seres humanos todos los días a lo largo del mundo alguna o varias de estas expresiones de las fronteras del sentimiento, alejamos a la justicia, la igualdad y al amor, parecieran ser connaturales a lo humano el dolor y el odio, pero son todo lo contrario, pues nadie de nosotros nace pensando en divisiones o exclusiones, nacemos con hambre de conocimiento y necesidad de sentimientos, son los contextos sociales los que determinan la forma en que nos paramos delante de cada uno de esos muros, que dicho de paso, fueron construidos históricamente por sistemas de dominación, por formas de control e intereses particulares, muros erigidos para dividir, fronteras dibujadas para separar, espacios de dominación y sujeción, las fronteras dividen más que los colores, las formas y las preferencias.

Los derechos humanos no conocen fronteras, los derechos de la humanidad no conoce división entre naciones. En la mente la frontera es un muro inmaterial que impide establecer relaciones humanas afectivas, por tanto, hay que implementar ante cada muro la resistencia de la dignidad, ante cada piedra la persistencia de la humanidad.

¿Muros de aire o muros de Humanidad? / fragmento.

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