Señor Don Fe.Cal.Hin

Gabriel Ríos

Buenos días le de Dios, a Quien no sé si agradecerle que le dio a usted más inteligencia y educación que a su coetáneo Fox You, porque a cambio lo privó de tolerancia y lo volvió un obcecado, convencido de ser un indispensable catequista a nivel nacional.

Usted se atreve a retar a AMLO a que se pronuncie respecto a la situación política en Venezuela, pero me extraña que, como abogado y mexicano que es, se pase por el arco del triunfo la brillante tesis contenida en la Doctrina Estrada, es decir, que cada pueblo de cada Nación tiene derecho a auto determinarse, de lo que se desprende que no tienen los demás pueblos y naciones porque leerles la cartilla y, mucho menos, enmendarles la plana. Entiendo que esté usted tratando de proteger sus creencias y sus conveniencias, pero no abuse y deje que los venezolanos hagan en su país lo que su soberanía y leyes les permitan.

Señor católico, apostólico y romano, ya sé que se le atragantan Don Benito Juárez y los prohombres que le acompañaron en la saga de la Reforma del Siglo XIX, pero entienda que ni aunque el neoliberalismo esté actualmente de parte de usted, ello le da derecho a querer poner la Historia en reversa.

Créame que me es indiferente si es usted de mecha corta y cuáles son sus hábitos personales, pero después del desastre en que sumieron a México usted y su antecesor, ¿por qué no se muestra humilde, generoso y manso y le da el beneficio de la duda a AMLO? En el peor de los casos, este señor también tiene derecho a cometer errores, ¿no cree usted? Ya cámbiele a eso de que “AMLO es un peligro para México”. Sea más creativo. Lástima que la hipocresía de quienes se dicen temerosos de Dios los lleve a poner este mundo de cabeza. Otros creemos que apenas hay esperanza de revertir el fanatismo y la codicia, sin necesidad de ser hijos de la fregada, luego arrepentidos y luego santos canonizados por su Madre Iglesia.

No le escatimo que el PRI y sus antecedentes pusieron la primera piedra de lo que usted y su antecesor terminaron de arruinar, ni que los hechos sitúan a su actual sucesor en una posición insostenible. Aunque el mandatario y su cohorte demuestren en los hechos aquello de que no se dan cuenta de que no se dan cuenta, mi abuela diría que son personas con una concha más dura que la de una tortuga. ¡Lo bueno lo dictan los gringos y cuenta mucho! No le eche la culpa a la tecnología que corroe la funcionalidad familiar, porque usted y sus correligionarios creen en las utilidades corporativas provenientes de un mercado manipulable y de mercaderes perversos.

P el momento me remito a sugerirle encarecidamente que deje usted de meter las narices en una Nación extranjera, porque usted no fue capaz de quitarse la sinusitis que le agarró en esta bella tierra mexicana.

 

Que Dios le guarde y le aclare el entendimiento. Los mexicanos que amamos a nuestra Patria se lo vamos a agradecer.

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