El SNTE, de sindicato más poderoso de América Latina, a simple Tehuacán sin gas

Luis Ortiz Ramírez

En esta vida los hombres, pero especialmente los que están en la  política, saben que el  poder es omnímodo egoísta y superlativo. Y es que la historia nos dice, que cuando el poder  se encuentra dentro del puño del hombre, este casi siempre, es usado de manera desmedida, este tiene un hechizo y una fascinación que obnubila  la razón del hombre.  Con poder, el hombre puede golpear de manera quirúrgica y letal a los que considera sus enemigos.

Por esa razón, muchos analistas no encontraban una explicación lógica a la renuncia de Carlos Jongitud, en abril de 1989, a un poder plenipotenciario  dentro del sindicato más poderoso de América Latina, como en ese momento lo era el  SNTE.  Posteriormente se sabría que la  renuncia de Carlos Jongitud, no fue por voluntad propia como lo dice la historia oficial. Nunca cruzo por la cabeza del líder moral del SNTE, su renuncia como presidente vitalicio al grupo Vanguardia Revolucionaria y al sindicato magisterial. El poder le sería arrebatado, por otro poder más superlativo, el presidencial.

Hoy el SNTE,  es un moribundo, solo es el cascaron, no solo las bases que le daban vida lo han olvidado,  también, el Gobierno Federal  le han dado la espalda. Su lugar ha sido ocupado por los empresarios con visón privatizadora.  Y para completar  el cuadro, hoy el SNTE, es dirigido por un maestro opaco,  y oportunista, un hombre que hasta el momento ha negado a su mentora y artificie de su carrera política, un personaje que  solo cumple un trabajo de peón dentro del tablero del Gobierno Federal.

Sin embargo, el tiempo es justiciero y vengador; la reforma Educativa que tanto defendieron por instinto de supervivencia los charros del SNTE, les ha trastocado su poder, las cadenas de cambio de adscripción tiene nuevos dueños, las plazas ya no son para sus amantes ni consentidas, sus hijos charriles  tienen que presentarse a ser evaluados, sus comisionados tuvieron que dejar empacados su años de flojera y presentarse a  trabajar, la venta de plazas para financiar sus campañas electorales se acabó, los supervisores y directivos pasan ha ser trabajadores de confianza, y su intromisión en los organismos encargados de organizar el trabajo educativo ha terminado.

Aunque muchos se niegan a reconocerlo, el  SNTE apesta en las  32 oficinas estatales de la SEP, su gente ya no tiene cabida. La Rectoría ha quedado en manos del gobierno federal.  Si alguien duda que el SNTE, se ha convertido en un Tehuacán sin gas, puede constatarlo en los resultados electorales, donde el PRI ha perdido importantes bastiones. Caso concreto, Veracruz, las bases magisteriales dejaron sola a la Sección 32 del SNTE.

Durante décadas el PRI, se valió de los maestros para tener el control político en la mayoría de los 212 municipios que componen al Estado de Veracruz, no obstante el PRI, sufrió una vergonzosa derrota, los maestros le pasaron la factura por su timorata defensa contra la Reforma Educativa. En  Veracruz  el cacicazgo de Juan Nicolás Callejas Arroyo, ha quedado rezagado y en el olvido, es cierto que su estructura de corifeos compuesta por algunos jefes de sector, supervisores y una runfla de Directivos, “conminan” y tratan de convencer a las nuevas generaciones de las bondades que ofrece ser agremiados de la Sección 32 del SNTE.

Para muestra tenemos las infructíferas negociaciones salariales, estas tan  solo son, un mero trámite, la Oficina de Hacienda y la Secretaría de Educación Pública son los únicos entes encargados de negociar. La comisión negociadora del SNTE no propone, no pesa, no compone nada. Su pliego petitorio solo es una carta de buenas intenciones, que solo sirve para justificar su tibio trabajo ante las bases magisteriales.

Y es que los que han pasado frente al SNTE, han sido seducidos por el poder, es como el canto de las sirenas que los fascina y les hace perder la razón. Todavía se recuerda cuando la maestra Elba Esther, quien al asumir el cargo declarará: “No permitiremos que el sindicato sea un botín de nadie, de nadie. No habrá reelección. Los estatutos no lo permiten.” Vaya cinismo, casi 30 años estuvo con el poder en su mano, hasta que tuvo la osadía de confrontar el poder presidencial.

Hoy la maestra Gordillo lucha por tener prisión domiciliaria, el tiempo la está venciendo, como a muchos líderes morales en sus respectivos estados. Ya van de salida.  Hoy el  SNTE, al igual que la maestra Gordillo lucha por sobrevivir a los vientos del cambio, sus antiguos aliados (el PAN y el PRI), le dieron la espalda y sus bases ya no creen sus mentiras. El SNTE se está quedando solo.

*Catedrático, Especialista en Ciencias Sociales, Inteligencia emocional e Inteligencias Múltiples.  ortizramirezl@hotmail.com

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