Somos Marginados

Nosotros (homo sapiens) hemos llegado en nuestra historia al caos de la insatisfacción y de la irresponsabilidad, aduce Yuval Harari.

Lo que nos pasa, sorraja Giovanni Sartori al final, es que andamos “en medio de la tontería y la extravagancia costosa, pero sin ninguna idea ya de cómo seguir siendo tantos, demasiados”.

Sobreurbanizado el planeta, le cambiamos la fisonomía del día y de la noche, le atoramos al clima con sus vientos y sus aguas y, claro, atacamos a sus especies, incluida la nuestra.

Hemos creído que con abstraer la realidad en palabras la podemos transformar a nuestro gusto. Nuestras ideologías se han querido sobreponer a la realidad verificable, visible. Hemos pretendido que las personas deben someterse a esas ideas para “progresar”. En realidad, siempre han existido márgenes y marginados: no cabemos todos en ningún esquema conocido hasta ahora, ni los producidos por la historia ni los imaginados en la ficción.

En todo caso, Sartori puntualiza: “Ciudad todavía es ‘visible’, pero nación, Estado, soberanía, democracia, representación, burocracia, etcétera, no lo son; son conceptos abstractos”. Vivimos en una realidad urbana, visible, pero en medio de abstracciones inasibles.

El conocimiento no es prioridad ni el interés mayoritario; nos sometemos a las emociones, al like que nos hace creer que somos importantes y hasta famosos.

Por tanto, conceptos como justicia, legitimidad, legalidad, libertad, igualdad, derecho (y derechos) no son visibles para la enorme mayoría, y sus procuradores simplemente los utilizan para su beneficio y perpetuación.

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