Spot de Mexicanos Primero: doblemente ilegal

Miguel Alonso Raya

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó suspender la difusión del promocional ¿Y si los niños fueran candidatos?, de la organización civil Mexicanos Primero, difundido ampliamente en la televisión, porque viola la Constitución en materia electoral.

Los Magistrados determinaron que “el promocional es violatorio de la normativa constitucional que prohíbe a personas físicas o morales contratar propaganda en radio y televisión con el propósito de influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, o bien emitir mensajes en favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular.”

Precisaron que “el promocional contiene elementos directamente relacionados con el proceso electoral federal, tal es el caso de la frase piensa bien y elige al candidato que apoye la transformación de la reforma educativa”.

De esta manera, el TEPJF revocó la resolución de la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) que avaló la difusión del video.

El promocional es doblemente ilegal porque vulnera la Constitución en dos sentidos: uno en materia electoral y en otro atenta  contra el principio del interés superior de la niñez al utilizar a infantes con fines políticos, usando la reforma en materia educativa, para tratar de influir en el proceso  electoral en favor de un candidato, el del continuismo.

Bien lo anota el analista Jesús Silva-Herzog Márquez, en su artículo “Aceptabilidad de la derrota” quien advirtió que “Mexicanos Primero ha violado la Constitución y la ley electoral produciendo un anuncio que utiliza niños como títeres, para influir en los votantes. Usar niños para el entretenimiento de los mayores es un atentado a su dignidad. Usarlos como munición en la guerra política es inadmisible.”

El tribunal exhibió como ilegal a la organización que encabeza Claudio X. González. El empresario actuó de la misma manera en que lo ha venido haciendo con la defensa de la reforma al contribuir con la construcción de un relato que utilizó la evaluación para estigmatizar a los maestros y a la escuela pública.

Junto con el gobierno y los tres secretarios de Educación Pública desplegó toda una campaña para imponer su visión de la reforma y, sobre todo, defender sus  intereses económicos y de la iniciativa privada en el ámbito educativo.

Sin embargo, los que se afanan en que la reforma que se mantenga, pierden de vista dos cuestiones prácticamente definidas.

Por un lado, que esta fracasó en los hechos, entre otras razones por la pésima instrumentación y uso político que el gobierno hizo de la misma. Y por el otro, que José Antonio Meade, el candidato del partido y gobierno que la impusieron, ya no tiene ninguna posibilidad de ganar las elecciones presidenciales.

Así que es hora de que quienes defienden a ultranza la reforma acepten que esta tendrá que ser revisada y discutida. De igual manera, quienes se han colocado en el extremo opuesto y piden que se derogue deben entender que esto no será posible porque como pintan las cosas, ninguna fuerza política tendrá mayoría calificada en el Congreso de la Unión como para lograr una modificación constitucional.

Para derogar hay que reformar y para eso se tendrá que acordar entre las distintas fuerzas políticas. La cuestión es encontrar un camino viable para desatar un proceso que nos lleve a una verdadera reforma educativa, la que el sistema educativo y México necesita y que la sociedad reclama.

Esto implica poner el piso más parejo en las escuelas para que todo mundo pueda acceder a mejores condiciones en la educación y, entre otros aspectos, reformar el artículo 3° constitucional  y la Ley General del Servicio Profesional Docente; replantear la evaluación para que pueda ser útil y permita  detectar y corregir deficiencias y atender necesidades del Sistema Educativo Nacional, no para amedrentar y amenazar con  correr a los maestros.

Establecer un verdadero Servicio de Formación, Profesionalización y Actualización Docente, darle certidumbre laboral a los maestros y mejorar su salario, invertir en más y mejor infraestructura y contenidos; revisar el modelo educativo, el mapa curricular y los libros de texto; así como fortalecer a las escuelas normales, ampliar el número de plazas, entre otras acciones urgentes.

Ya basta de parches y de hacer de la educación negocio de unos cuantos. Debemos pensar en el país y en los millones de niños y jóvenes que demandan y exigen una educación pública y privada que forme para la vida y el trabajo y que sea de calidad.

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