Sustentabilidad y Realidad

Gabriel Ríos

El canal 114 Una Voz con Todos transmite el impacto potencial de las comunidades en la remediación, no importa cuán limitada, de los males causados al alterar la ecología. Sobresale que un funcionario del gobierno de Puebla haya dicho que no quieren en ese Estado a empresas que roban salud al medio ambiente para forjar sus ganancias, dizque para crear fuentes de trabajo. Ya el economista David Ricardo había dado cuenta de la disparidad del ingreso entre los propietarios de empresas y el resto de la sociedad (y no era “cuate” de Carlitos Marx, que conste).

Resalta nuestro grado de ignorancia sobre los procesos ecológicos, a pesar de desde la educación básica hasta la superior se expone a los educandos al tema. El Dr. Enrique Leff, destacado investigador mexicano, habla de la necesidad de apropiarnos de la Naturaleza, lo cual interpreto personalmente como quererla como se puede querer a un padre, a una madre o a los hijos. Por su parte, la Maestra Verónica Mastretta, cabeza de la Asociación Civil “Puebla Verde”, da cuenta de la actuación de particulares, con poca o ninguna ayuda oficial para auxiliar en la recuperación, entre otras cosas, del Río Atoyac. Sospecho que entre nuestros indígenas hay más sabiduría sobre esto.

Erizar al cabello, saber que la Ciudad de Barcelona está derrumbando puentes y segundos pisos para reorientarse urbana y sustentablemente, (¡ojo CDMX y EdoMéx) y que países como Japón, que con una población numerosa tiene niveles extraordinarios de producción de energías limpias.

Todo esto lo comparo con la noticia publicada por el diario AM donde denuncia una campaña de un aspirante a la gubernatura y los costos respectivos, supuestamente disfrazados como actividades promocionales para beneficio social, y que moviliza a contingentes numerosos de distintas jerarquías del aparato gubernamental.

En conversaciones informales que he sostenido con funcionarios de Desarrollo Social en esta Ciudad de Celaya dan la impresión de estar logrando cosas notables. Sin embargo, y sin descalificar a nadie, no percibo en sus palabras un verdadero espíritu de vinculación de la población, es decir, no parece haber una concientización (“awareness” en idioma inglés), no solamente para reportar estadísticas a los mandos superiores, sino para tratar de cuantificar el daño que causan la ignorancia de algunos y la inacción egoísta de otros no tan ignorantes. No pagar impuestos al gobierno blandiendo la excusa de que se lo roban los funcionarios y legisladores es un sambenito sacralizado por los ricos voraces y secundado por los pobres mediatizados. Tengo la impresión de que el viejo “qué dirán” le ata las manos a mucha gente de clase media, que pudiera asumir el liderazgo en este asunto.

Si suponemos que efectivamente la corrupción es un drenaje del erario público, aún tenemos el recurso de llevar a cabo campañas de entrenamiento, capacitación y desarrollo de brigadas ciudadanas, donde la mano de obra y la mente de obra personales y altruistas no pueden ser incautadas, requisadas o descaradamente robadas por esos supuestos voraces.

Lo único que pudiera oponerse a esto es que los poderes fácticos bloquearan esta iniciativa, pero creo que la fuerza ciudadana ya no puede ser cooptada tan fácilmente. Ojalá haya Celayenses con suficiente amor a su ciudad y dinero para apoyar este tipo de intentos y nos pongamos a trabajar sin tener que pedirle frías a alcaldes, cuadros burocráticos y legisladores federales y locales.

Related posts