Todos mienten

Santiago Heyser Beltrán

Como si fueran Santa Clos, los candidatos (todos) prometen y prometen, primero, con dinero ajeno, segundo, cosas imposibles y tercero, cosas que no pueden hacer porque requieren cambios legislativos o no hay dinero.

¡Estoy preocupado por México!, en mi opinión, todos los candidatos mienten ¡Hasta Margarita!, con todo y su religiosidad y moralidad: ¡Dice que va a ganar!; algo aprendió de Felipe. Eso augura un futuro de desastre, tendremos en la presidencia a un mentiroso ¡Oootra vez!… Adicionalmente, en estrategias, promesas y propuestas de candidatos, veo y escucho la misma ingenuidad de Arnold Bennet, lo cito de la página web española: “20minutos” donde narran la absurda muerte del Sr. Bennet, quién fue un autor británico contratado por el Ministerio de Información francés durante la primera guerra mundial. Años más tarde, en una visita a París, durante una comida en un restaurante, el mesero le advirtió que no debía tomar agua de la llave debido a que estaba contaminada. El Sr. Bennet, en un acto irreflexivo quiso (cual candidato a Presidente de México en el 2018) demostrar a los presentes, por amor a Francia, que el agua de París se podía beber. A los pocos días cayó enfermo, y murió de Tifoidea a su regreso a Inglaterra en 1931.

Con la misma ingenuidad (y estupidez) del Sr. Bennet escucho la propuesta de: $1,200 pesos para “Jefas” de familia que oferta Meade III (Brozo dixit) ¡Sí!, el que no se acuerda del título del libro que “dice” que escribió ¡Sí!, el que “dice” que corrió al Presidente del partido al que NO pertenece, en un acto que estigmatiza a las mujeres, a las que considera con menor capacidad o potencial que a los hombres “Jefes” de familia, a quienes no les ofrece nada, pretendió cooptarlas ¿Y los viudos, divorciados o padres solteros, qué, candidato? Yo fui uno de ellos, de los 7 a los 15 años, después de mi divorcio, solo me hice cargo de mi hijo Santiago. En contraparte, ejemplo de mujer que no necesitó de limosnas de un candidato populista y mentiroso, mi madre, divorciada a los 30 años, sin escuela porque mis abuelos no querían que fuera a secundaria de hombres y mujeres, se hizo cargo de mi hermano y de mi aprendiendo a pintar uñas; y, aprovechando que destacó en natación en su juventud, tomó un curso de salvavidas en “La Guay” en Guadalajara (donde hoy los viejos la recuerdan como: “La Profe”) para, en el verano dar clases de natación y así tener un ingreso extra.

Como madre soltera sacó adelante a sus dos hijos, mi hermano Jorge ingeniero y su servidor contador, ambos egresados de la Universidad de Guadalajara de la época cuando ser maestro era vocación y no chamba. Mi madre murió de 93 años en el 2014, dejando en el banco una pequeña herencia, es decir, mi madre, como manicurista y maestra de natación, fue autosuficiente y no necesitó de dádivas de un candidato desesperado que reparte dinero ajeno. Tengo que reconocerlo, era otro México, uno donde un trabajador, obrero o campesino podía vivir con la dignidad de persona con el fruto de su trabajo, un México en donde la inversión extranjera debías ser acompañada de capital mexicano, ya que el dinero que solo viene a lucrar no aporta y tiende a esclavizar; hoy, en mi opinión, la inversión extranjera viene por mano de obra barata y por nuestros recursos naturales, mientras nos contaminan (En mi opinión, un modelo de invasión extranjera, no de inversión). Pero de eso no hablan los candidatos, ni Meade, ni Anaya ofertan un cambio o alternativa al modelo Neoliberal que tiene a millones de mexicanos en la pobreza, sin empleo y dependientes de la dadiva; no comparto las alianzas de AMLO, tanto con identificados delincuentes, como con vividores del presupuesto y con ministros de culto infiltrados en la política (PES) contraviniendo el estado laico que nos heredo Juárez, al que tanto dice admirar; pero tengo que reconocer que es el único que oferta un cambio de modelo y de ahí su éxito; cosa que parecen no entender los “otros” candidatos, los “líderes empresariales” y aquellos que a la sombra de la corrupción y el entreguismo han hecho sus fortunas. México urge de un cambio de modelo, no creo que AMLO esté en capacidad de lograrlo, pero es el único que habla de ello. Los “otros” siguen con su cantaleta de atraer inversiones y generar empleos mal pagados mientras entregan las riquezas nacionales a cambio de migajas, con el mismo esquema con el que Álvaro Obregón entregó a México en 1923 mediante los tratados de Bucareli, a cambio de que los güeros reconocieran su gobierno, ¿verdad Enrique?

Como mexicano, me gustaría escuchar a un candidato valiente, nacionalista y honesto que oferte dar por terminados dichos tratados para recuperar soberanía alimentaria y energética y así tener autonomía sobre nuestras decisiones políticas y económicas; pero de eso no habla ninguno, quizás por la necesidad política de no ser “vetados” por los gringos o por conveniencias económicas o por cobardía, por falta de compromiso y por corruptos; por eso, evadiendo el problema, quieren resolver todo y ganar la elección repartiendo dinero ajeno, como al “ofrecerles” $1,200 pesos al mes a la “Jefas” de familia o becas y seguros de desempleo a quienes no trabajan, a cambio de su dignidad y su voto…

Pido disculpas adelantadas, no me puedo contener de compartir el comentario sarcástico del Rufo: R- Mi Santias: ¿No preocupa a #PobreMeade III el problema vial que crearán las “Jefas” de familia al comprar automóviles con ese dineral?…

Concluyo: la dignidad de los mexicanos, la libertad para acceder a una vida digna con un trabajo de ocho horas, seguridad y paz para vivir tranquilos, educación de calidad, autonomía política y soberanía sobre territorio y riquezas nacionales, y los ¿cómos? para lograrlo ¡Esas deberían ser la promesas y el discurso de campaña!, no las pendejadas que hoy ofertan los candidatos… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Escritor y soñador

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