TRAPITOS… al Sol

Cronicas                                 

Celso Rico Rivera

Tragedias… comicidad…humor, tuvieron su aparición en los últimos “santos días de la semana”. Reacciones humanas a determinadas situaciones. Lo distinto son las situaciones ante las que se reacciona y el modo de reaccionar. Vayamos al punto.

Subió a un camión del transporte urbano de Celaya con dificultades. Con el bastón alcanzó a golpear a una señora, quien entre susurros casi maldijo al invidente. Se acomodó en uno de los asientos y empezó a tocar la guitarra “Hay amor…” Sólo una que otra moneda cayó en su lata, utilizada como alcancía.

-Si viera, pues no sería ciego, verdá, pero soy ciego y por ser ciego no me dan trabajo, así que voy de camión en camión y a los mercados tocando canciones para juntar dinero, así que perdonen si toco mal la guitarra, pero con lo que gusten ayudarme”. Fue el discurso que el hombre invidente lanzó a los usuarios del transporte urbano de Celaya.

Invidente desde hace mucho tiene que soportar insultos y mentadas de madre que uno que otro ciudadano le grita-. Pero además de lo anterior, tiene que soportar a los delincuentes… “Ya son varias veces que me asaltan; se aprovechan porque no veo. Llegan, me quitan el bastón y se llevan el dinero de mi botecito”.

“Este ciego, señor, viene sólo, nadie lo viene cuidando, y si ven que hay alguien seguramente es uno de esos “guevones”, de esos flojos que nada más esperan el momento para quitarme el dinero”, nos dijo el invidente a los usuarios.

La verdad es que a nadie les importamos, nos quitan de las esquinas, nos corren de las calles públicas, no nos ofrece trabajo, no tenemos seguro social, y pues la verdá es que tenemos que hacer la lucha, unos cantando, otros vendiendo dulces o chicles, porque de otra forma nos moriríamos de hambre.

Su compañero también ha sido víctima no solo de los delincuentes, sino de quienes le compran chicles. “Se aprovechan de que no vemos y no me pagan lo justo de los dulces o me dicen que me dieron un billete de 50 pesos cuando era de veinte pesos.

Son alrededor de una veintena de invidentes que tienen como fuente de trabajo el centro histórico y el sistema del transporte urbano. Se han hecho expertos en caminar por las calles. “Aunque luego por correr al cruzar una calle muchas veces no hemos caído” comentan…

Es alarmante el crecimiento de la delincuencia y los desprotegidos sociales, el desempleo y en general, la falta de oportunidades, de un tiempo a la fecha. La falta de atención por parte de nuestros gobiernos hacia problemas medulares de nuestra ciudad.

Tal es el desinterés por cumplir con su trabajo que diariamente vemos que funcionarios de primer nivel, lejos de informar de cuestiones relacionadas con sus encomiendas, tratan de lograr notoriedad a costa de los errores de los demás sin importarles realmente las consecuencias de su desinterés por lograr sacar adelante la cartera a su cargo…

“Si quieres te fío y ahí luego me pagas con unas chelas “Me llamo Dulce María, pero mi nombre de batalla es Soco, Socorro. Me pusieron así, porque me dice un día una amiga que mi cuerpo y mi forma de bailar son un socorro ¿tú crees?, para cualquier tipo que se esté muriendo de soledad, que son los que casi siempre vienen por aquí. Porque no me vas a decir tú vienes aquí porque te sientes muy bien, o estas a toda madre con tu vida.

Yo siempre veo a los hombres que llegan a que les baile. Se ven insatisfechos, tristes, como que algo les falta, sexo. No. Les falta cariño. Pero eso si yo no puedo dárselos. No me nace… y a veces, la neta, me vale madres.

“Otras compañeras luego dicen que ellas sí son capaces de entregar cariño cada vez que se meten con algún cabron. Yo no les creo tampoco a ellas. Lo que pasa es que, como un círculo vicioso, ellos están solos, pero nosotras también. Lo único que existe de diferencia es que la mayoría de los hombres salen de aquí y se van a sus casas, con su mujercita santa, con sus hijitos… a vivir la vida de siempre.

“Nosotras las table, somos como un sueño. Un momento de vida que les permite salir de su rutina o imaginar que aún pueden despertar pasiones… O sentir que una chava como nosotras les despierte los instintos y los rejuvenece. “Pero que rollos te estoy echando, ¿no? ¿De veras no te aburres? Es que como me dijiste que nomás querías platicar conmigo y ya. ¿A poco no te late que te de una bailadita…? ¿Al rato?

“Pues te digo, yo llegué aquí hace como cinco años. ¡Estaba bien chiquita y quería ser actriz, cantante de grupos, que se yo! ¿Pero para que te cuento, hombre?, mi historia es muy compacta, no tiene nada de esplendoroso, nada de importante. ¿O tú crees que sí? Bueno pues sigo entonces: una amiga me dijo que por qué no nos veníamos a hacer table dance, que pagaban bien y que no era matado… ¡si hubiera sabido ni le entro! Porque si es matado. Muchas desveladas. Mucho alcohol, que me gusta, pero a veces me ataranta demasiado. Yo quería poder pagarme mis estudios, porque aquí llegué sola, soy de por aquí de Salvatierra. Pero ahora sólo me alcanza para vivir y, mira, lo de cantante se ha convertido es una ilusión lejana…

“Pero no te voy, no de ninguna manera, hacer una moconovela. ¿De mi vida a veces se vuelve una moconovela, volver a revolcarnos en ella? No, tienes razón, nada de moconocela.

“Pero esa es mi historia. Bailo. Me voy con varios cabestos a lo largo del día; saco pa’ mis gastos inmediatos. No tengo ahorros. Y sólo una cosa me sostiene: que em gusta mucho la vida. Y más la via nocturna. Y bailar. ¿Y conocer orates tan locos como tú!…. al Sol.

Related posts

Leave a Comment