TRAPITOS…al Sol.

Soluciones Para La Ciudad

Celso Rico Rivera

La semana pasada (domingo) escribí acerca de la ciudad que invento. Hoy escribo acerca de una ciudad imaginaria. Espero que se entienda… Así pues….

Lo que sigue atento lector, es un mal juego de la imaginación, recortar un anuncio que apareció en estos días en varias publicaciones nacionales y enviarlo, a través de la máquina del tiempo Aventura X3Z, a congéneres de 300 años y de 300 años adelante. Es un promocional de regular tamaño pero visible.

Hay tres imágenes: un auto lujoso, un camión de transporte de dinero y una llanta que, gracias a un corte, deja ver su interior de acero. A la cabeza del anuncio: ¡¡Autos blindados y unidades transportadoras de valores!!!!..Pero…¿para qué gastar la imaginación intentando una estúpida e imposible proyección retro y prospectiva? Con que la haya mirado yo, e intente discurrir en estas líneas lo que pasó por mi cabeza cuando lo hice, es bastante y fatigoso ejercicio.

Todo tiene que ver con el momento y con la “modernidad”, a la cual algunos alevosos ya dicen haber dejado atrás, a cambio de la “posmodernidad”. A pulso, a golpes de ensoñaciones y pesadillas hechas realidad tangibles, los habitantes de la equiparable ciudad de Tresguerras nos hemos construido una gran ciudad, en la cual, si faltaran los bestiales tanques de Panamericana de Protección, y otros, los autos de líneas a lo Claudia Schiffer, pero con puertas y cristales contra toda indiscreción balística o explosiva, y las llantas Huichinson que brindan “protección contra   AK-47, no sería una ciudad moderna, ni digna ni a la altura de las aspiraciones del hombre citadino que deja entre rudos vientos la vida.

Es cierto que aproximadamente el 90% por ciento de los residentes en la ciudad de la “Bolada de Agua”, no tienen ni tendrán jamás un automóvil. De donde se desprende que nunca podrán gozar de una apasionante sensación de recorrer las calles de la urbe dentro de un BMW, o un Honda, con la certidumbre de que un proyectil de AK-4 7, “basuka” o “tartamuda” lanzado contra su unidad (la suya o la del auto) le pelaría hasta la muela del juicio.

Es cierto que un 90 por ciento de los pobladores de la “Ciudad de las Cajetas” y áreas conurbadas podrían a lo sumo comprar una impotente 22 que no se arredraría ni estando en medio de dos efectivos del Ejército Mexicano acampado en la ciudad de Irapuato, para colgarla de la pared de la sala o del baño como fetiche protector de todos los males que la vida finisecular citadina les dispara con francotiradora saña.

Espero que los sabios hombres de la Seguridad, del poder y del dinero ya se hayan dado cuenta de que el verdadero “business” está en los autos blindados para el uno por ciento o dos de los celayenses que se mueven en coche, sino en la fabricación y comercialización de trajes contra piedras incandescentes y contra disparos de las policías antimotines que se dejaran ver y sentir cuando los “marchan” es proveniente de todos los rincones de la ciudad (barrios y colonias) “les llenen de piedritas el hígado” a los funcionarios que han amenazado con el uso de “todo el peso de la ley”.

Así pues estamos conscientes de la imperiosa necesidad de un gobierno apropiado para el tiempo y las situaciones que vivimos; especialmente pensado y elegido tanto para proteger a los ciudadanos como para castigar a los delincuentes… Porque en esta época de grandes transformaciones y avances tecnológicos y científicos sin precedentes, los delitos también han cambiado, han evolucionado, se han desarrollado.

Ahora hay delincuentes de cuello blanco, cibernéticos, maestros de la tecnología con capacidad y conocimientos suficientes como para impartir catedra en cualquier universidad de prestigio. Y para acabarla de amolar, también hay fallas (y muchas) en la impartición de justicia. Muchos culpables andan por ahí, paseando tranquilamente, mientras otros viven tras las rejas injustamente. Y no se vale refugiarse en aquellos de que “pagan justo por pecadores”. Nadie culpe a la ciudad de Celaya de su escases de gobierno. Anduvo por ahí peregrinando, fundándose, demoliéndose, y refundándose por muchos años y más daños.

¿Ya muchas voces han expresado su temor a la ingobernabilidad en nuestra ciudad? Pues la ingobernabilidad ya está a la vista (expresan otros citadinos). Para agrandarla y llegar a la anarquía total, sólo hacen falta dos cosas simples (ya probadas): la terquedad rijosa de un lado, y la tolerancia, la cachaza (la cobardía), del otro. Para asegurar el desastre no hay más…al Sol.

TRAPITOS…al Sol.

La nueva cultura democrática está produciendo el interesante fenómeno de un adelanto en los tiempos para que de distintos partidos políticos declaren su intención de buscar ser el abanderado de su partido en la próxima contienda presidencial. “Si se dan los tiempos, ahí estaré” Ha declarado el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez.

Hay que decir, que debido a que la principal causa de desconfianza de la sociedad guanajuatense hacia los políticos es la corrupción, y una de las peores cosas que le pueden ocurrir a Márquez Márquez que avanza hacia su consolidación, en verse involucrado, aunque sea tangencialmente, es una maniobra de encubrimiento.

Por eso es arriesgado que ahora que la Auditoría Superior del Estado de Guanajuato -ASEG- realice dos auditorias en el tema financiero al programa de Seguridad Estatal al ejercicio fiscal 2017, al aparecer señalamientos que indican severísimos desordenes administrativos durante el ejercicio señalado.

Se dice que nadie puede negar del avance que en términos de popularidad ha logrado el gobernador guanajuatense. Pero en política eso nunca es definitiva. Otra cosa que debe reflexionar Miguel Márquez, es la fuente de los nuevos señalamientos contra su “Delfín” al gobierno de Guanajuato, el Director de Desarrollo Social del Estado, a quien acusan de utilizar los fondos de este programa para promoverse en el intento de obtener la candidatura a Gobernador de Guanajuato.

La suma de irregularidades y su monto acumulado es demasiado elevado como para pretender desestimarlos afirmando que se trata de una campaña de desprestigio motivada por la cercanía de los tiempos electorales. Pero si en este sentido juega a meter las manos el fuego por su funcionario de   Desarrollo Social, las abundantes observaciones a su desempeño administrativo, perderá mucho de lo que ha ganado, porque su lema Impulso no tendrá mas sustento que el de las acciones de su gobierno… al Sol.

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