TRAPITOS…al Sol

Ordeno Y Mando

(cuando digo diego es porque diego digo)

Celso Rico Rivera

Usted quizá, dominical lector ya ha leído, escuchado u oído con anterioridad referirse a la cúpula gubernamental, que hasta hace pocos años era conocida como el elenco político del país; en la misma medida en que desde principios de los ochentas -por lo menos- se llevó a cabo el distanciamiento tajante del que hacer propio de la negociación política, se ha tenido que hablar de una cúpula directiva interesada más en la eficacia que en la esencia de la actividad gubernativa: lograr la armonía entre los diversos intereses de la sociedad civil, a través del fortalecimiento de las instituciones públicas, federales, estatales y municipales para lograr una elevación consistente de la calidad de vida de los ciudadanos.

Al poner en la mira en procedimientos técnicos inmediatos, con una eficacia dirigida a supervisar el funcionamiento de operaciones aisladas de las redes que les dan sentido, los técnicos apolíticos han rigidizado sus actitudes, sus grupos, sus ambientes y las instituciones que dirigen.

Y es en la medida en que estas instituciones se resisten a servir sólo a sus controladores, en tanto que buscan intermediar, como siempre, dentro del entramado patrimonialista de participación horizontal en apariencia y de “diktts” que expresan el mero principio de autoridad (ordeno y mando) en el fondo.

En la medida en que esa cúpula directiva, que antes correspondía a un elenco político, se ha encontrado frente al hecho contundente de que las soluciones económicas que ha defendido de manera axiomática, se ponen en riesgo al no contar con la estabilidad, la armonía, la articulación y las reglas del juego de la negociación, como elementos claves de lo político, han comenzado a improvisar un discurso “político”.

Lo paradójico es que en la medida en que siempre han devaluado a la política, frente a una supuesta eficacia exclusiva de las técnicas administrativas, al elaborar un discurso en cuya eficiencia propia en el fondo no creen, lo presentan de una manera tan hueca como poco convincente.

Y es que en secreto del hombre político al emitir un discurso significativo para la definición de las reglas del juego, practicas, de la interacción social, es que pondera cada uno de los elementos de su planteamiento como propuesta dirigida a ser “eternizada”, en efecto, en mesas y dinámicas de negociación cotidianas.

Por ello es que la razón de Estado tiene una eficiencia que une la eficacia derivada de experiencia a la compresión clara de la esencia de los valores, los intereses y las predisposiciones de la sociedad. En otros términos, se trata de una claridad en torno a lo que está en juego, a quienes juegan, y en consecuencia, de acuerdo con qué reglas y tiempos.

Si, en cambio lo único que está en juego es la eficacia autosuficiente de un sistema de procedimientos para operar la tramitación de la vida social, a las mujeres y a los hombres de la calle les tiene sin cuidado el que se logren objetivos formales o no. En la sociedad transparente, abierta y de la información, los medios de comunicación colectiva son sensibles sólo aquellos que logra aterrizarse en los términos que importan en la vida cotidiana: una coexistencia más significativa, una mejor y mayor armonía en los grupos a los que pertenece y de los que se deriva la propia autoestima, un significado largo y digno del trabajo que se realiza y la garantía de un entorno natural y un espacio social más resguardadores que hostiles.

Si las necesidades básicas de los individuos humanos no se ven contempladas por los gobernantes, con independencia de los partidos en que militen, el sentido y el alcance mismo de la representatividad se pone en cuestión y lo que tiende a darse es un crecimiento más o menos errático, y en ocasiones poco significativo, de las organizaciones no gubernamentales y de las asociaciones civiles en su conjunto.

Si decae la presentación lo que importa entonces es la presentación directa de la persona en los escenarios donde se dirimen los acuerdos que afectan realmente su vida cotidiana. Por ello es que una mera eficacia económica-administrativa, alejada por completo de la esencia político-social, no hace sino facilitar la expresión y la proliferación de redes informales de acuerdos, negociaciones y transacciones que era lo que precisamente, se quería evitar.

Quienes hacen de su vida una vocación de control sólo obtienen lo contrario. A mayor afán de controlar, como si se tratara de operaciones financieras y contables, las vidas de los ciudadanos, mayor indisposición de estos a participar y a reconocerse dentro de las redes de articulación característica de las instituciones públicas.

Sería de sugerirse a las mujeres y a los hombres muy eficaces y expertos ciertamente, que nos dirigen, el que dedicaran las primeras horas de su tiempo laboral diario a que reflexionaran sobre el sentido de su trabajo para la sociedad a la que hemos de servir (se digan). Querer apoderarse de los espacios sociales, sin servirnos de acuerdo con sus necesidades y valores, a lo único que conduce es a concluir apoderándose solo del propio espacio tecno burocrático, al margen de cualquier representatividad institucional publica real…al Sol.

TRAPITOS…al Sol     (cuando digo diego es porque diego digo)

Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, luego de dejar el cargo como titular de la Secretaria de Desarrollo Social y Humano de Guanajuato, informó sobre su decisión de contender para gobernador en la entidad.

Hoy por hoy, quien quiera ser escuchado tendrá que pronunciarse por la justicia social y por la democracia. Las ideologías, como conjunto de palabras vacías de realidad, definitivamente están sepultadas. El ciudadano de hoy, el elector de hoy, ya no se satisface con discursos, quiere hechos. De nada vale hoy declararse democrático si personalmente se participa, se promueve y se vive partidariamente y políticamente en la antidemocracia. Hoy nadie cree ni siquiera posible en la justicia social porque tal reivindicación que hizo levantarse a todo el pueblo contra la dictadura “ilustrada”, liberal, no se ha resuelto después de cien años de esfuerzos, intentos, sacrificios, promesas.

El escenario político actual en su totalidad aboga por la correspondencia entre las palabras y los hechos, lo mismo la derecha, el centro y la izquierda lanzan epítetos e mentiroso al adversario y lo peor es que siempre atinan.

Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, debe definitivamente abrazar las causas de la democracia, de lo contrario, la política del futuro se parecerá cada vez más a una confrontación entre verdad y la mentira, y las expresiones de esta realidad política empiezan a saturar los medios de comunicación.

Además, los medios de comunicación se entregarán de lleno a nutrir y retroalimentar el proceso sucesorio. En política anunciar una idea y crear una posibilidad. De ese posible en cuyo arte consiste la política. No soslayemos los méritos de la historia panista, no sea que quienes le han dado el voto al PAN hasta ahora, se lo nieguen bien pronto por una simple inconsistencia historia partidista…Amen…al Sol.

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