Que vergüenza. de verdad, que vergüenza!!!

Jesús Sosa León

En días recientes, nos ha tocado vivir una mezcla agridulce de enojo y orgullo generada por los acontecimientos que tuvimos oportunidad de presenciar por internet,  a consecuencia de una asamblea extraordinaria en el seno de la Organización de Estados Americanos en relación a Venezuela.

Asuntos muy propios de ese país, traen a los venezolanos en  una total polarización política que solo ellos deberán solucionar; y si me refiero a ello, es sólo por el contexto en el que se vivió ese episodio diplomático en la OEA.

El gobierno de Nicolás Maduro ha sido continuamente golpeado por una enconada oposición de derecha, recalcitrante y caprichosa,  qué son alentados, al viejo estilo macarthista, desde Washington. El de Maduro no es un gobierno libre de culpas pero eso ya es cuestión de sus ciudadanos y de la lucha que ambos sectores libran ferozmente. El episodio que nos ocupa se dio en el Salón de Actos de la OEA donde se forjó  un documento que busca otorgar una forzada legalidad a la intervención que se pretende ejecutar en Venezuela, buscando “tutelar su democratización”. Apoyada en las posiciones lacayunas de las delegaciones de México Canadá y Argentina, la OEA desconoció la presidencia temporal de Bolivia y Haití para llevar a cabo ese acto contra la soberanía de Venezuela.

Los debates que ahí se dieron fueron increíblemente  aleccionadores; y ante esa posición de lacayos de los representantes de México y Canadá, se levantaron expresiones de países pequeños, como Haití, Bolivia y Nicaragua que involucraron, en el curso de la asamblea y el debate, los credos de Morelos de Zapata y de Juárez.

De José María Morelos, se rememoró la doctrina social, casi  poética, contemplada en los Sentimientos de la Nación, donde se recuerda que “Quedando todos iguales,  sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud”. Del inmortal Benito Juárez, se invocó la doctrina internacionalista que ha dado la vuelta al mundo resumida en “Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

De Emiliano Zapata, el representante de Haití  intercaló, en su discurso, una frase: “Mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado”. Y en su intervención, el de Nicaragua advirtió: “El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no grite cuando lo pisen”.

Lo que parece mentira es que las doctrinas de estos tres mexicanos de excepción resuenen en esos salones en boca de extranjeros y que en México nos afanemos en borrarlos cada vez más, ante  la cobardía de  nuestros gobiernos lacayunos,  atados a una globalización que busca suprimir héroes nacionalistas y honrados como esos.

¡¡¡Que vergüenza!!!

 

Parece Mentira que las doctrinas de estos Tres mexicanos resuenen en esos salones en Boca de extranjeros y que en México los estemos borrando cada vez más y más por los intereses de gobiernos amarrados a la globalización que busca borrar héroes nacionalistas y honrados como esos

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